Año de la inversión para el desarrollo rural y la seguridad alimentaria

Version Bilingüe
64 Años: diario de Bandera de la Colectividad Nikkei

Regresar
Nihon teien: los jardines que no necesitan flores
martes, 31 de marzo de 2020 | 4:55 PM
Nihon teien: los jardines que no necesitan flores
Galeria Imagenes

Por: Milagros Tsukayama

Un jardín japonés o Nihon teien es un microcosmos, un espacio en donde el hombre reproduce la naturaleza usando lo que ella le ofrece. Puede tener estanques y lámparas de piedra, rocas cubiertas de musgo, pequeñas colinas, árboles añejos, arbustos con flores o solo arena, grava y piedra. Hace 128 años, Lafcadio Hearn, el primer japonólogo de la literatura occidental, dio esta descripción en su ensayo “In a Japanese Garden” (“En un jardín japonés”). Hearn había descrito los jardines japoneses como un occidental, aunque él los contemplaba como un japonés. Hasta de una piedra, podemos aprender sobre Japón, decía Hearn. Pero en tiempos de rascacielos, ¿realmente necesitamos jardines japoneses?

Historia

El primer diseñador de jardines en Japón fue Michiko no Takumi, oriundo de Corea, quien construyó un jardín chino para la emperatriz Suiko en el año 612. El jardín contaba con una réplica del Monte Sumeru y un puente de estilo Wu. La influencia china persistió en Japón hasta finales del periodo Heian (794–1185), cuando Japón comenzó a desarrollar un estilo propio. En este periodo, aparece el Sakuteiki (Tratado sobre diseño de jardines), cuyo autor sería Tachibana Toshitsuna, nieto del poderoso Fujiwara Michinaga del clan Fujiwara. Este sería el texto más antiguo sobre planificación de jardines y es considerado como un referente en la actualidad. Para el siglo XVIII, se cree que existió más de un millar de jardines en toda la ciudad de Edo, aunque un gran número no tenía nombre, ni aparecía en planos y documentos. A partir de mediados del periodo Meiji (1868-1912), se popularizó el término “teien” para “jardín”, tras aparecer en “Meiji Teienki” (Registros de los Jardines de Meiji) de Keijiro Ozawa. Antes de “teien”, ya existía el término “niwa” y ambos coexisten en el actual léxico japonés. Pero habría una pequeña diferencia. Niwa se referiría a un jardín de casa o el espacio entre las casas, mientras que teien sería un espacio más amplio, como un parque o paisaje. 

Cuando Japón entró a la modernidad, muchos jardines japoneses desaparecieron y las ciudades ocuparon ese espacio. Incluso Hearn presagiaba su desaparición: “Estos son los jardines del pasado. El futuro los conocerá solo como sueños, creaciones de un arte olvidado”. Pero, al parecer, se equivocó.

Estilos de Nihon teien o jardines japoneses

A partir del periodo Heian, comenzaron a aparecer lo que ahora son estilos de jardín japonés. 

El primer estilo fue el “jardín Paraíso” (Jodo-shiki-teien), que recrea el paraíso budista con un estanque de loto y una imagen de Buda. 

El “jardín seco” (karesansui-teien) o “jardín Zen” es parte de los templos budistas. El karesansui-teien usa grava o arena para reemplazar el agua, tiene arreglo de rocas (ishigumi) y musgo o pasto que cubre ocasionalmente a las rocas. Es un jardín para contemplar desde lejos y destinado a la meditación. 

El “jardín de té” (chaniwa) es propiamente el camino o roji que conduce al chashitsu o casa del té, en donde se realiza el chanoyu o ceremonia del té. El roji es un camino de piedras colocadas irregularmente, para que de este modo los invitados caminen despacio y con ello, aclaren sus mentes antes de ingresar al chashitsu. 

El “jardín de paseo” (kaiyu-shiki-teien) es contrario al “jardín seco”, porque para apreciarlo, hay que pasear en él. Tiene un estanque en el centro y una senda que lo rodea. 

¿En qué se diferencia un jardín japonés del resto? 

El jardín japonés tiene 4 características únicas.  

La miniaturización: consiste en miniaturizar un paisaje, en donde un estanque puede representar un océano o una roca puede ser una montaña. Se juega con la perspectiva, haciendo que el espacio se vea más grande. Por ejemplo, se colocan las rocas y árboles más grandes en primer plano y los más pequeños en el fondo. 

El ocultamiento o miegakure (literalmente, ocultar y revelar): consiste en ocultar una parte del paisaje con un árbol, un arbusto o una estructura y solo cuando recorremos el jardín, se revela lo que está oculto.

El paisaje prestado o shakkei: consiste en agrandar visualmente el jardín incorporando un paisaje distante. En un primer plano está el jardín y como fondo, tendríamos las montañas o las copas de los árboles, consiguiendo la ilusión de un jardín ilimitado.

La asimetría o hitaisho: que se basa en la belleza de la imperfección o wabi-sabi . Lo natural es imperfecto.

En Japón el musgo no es considerado mala hierba y sus jardines mayormente no tienen flores y, aún así, son considerados como los más hermosos del mundo. Por ejemplo, los jardines más bellos de Japón son el Kenroku-en (Kanazawa), el Koraku-en (Okayama) y el Kairaku-en (Ibaraki), denominados como Nihon Sanmeien o “los tres grandes jardines de Japón”. De Kyoto, podemos destacar el jardín del templo Ryoan-ji, que es el karesansui-teien o jardín seco más famoso del mundo; el Templo de Tenryu-ji, declarado patrimonio de la humanidad por Unesco en 1994; y el Koke-dera o “templo del musgo”, que tiene un jardín con 120 variedades de musgo.

Según el registro del Centro Internacional de Investigación de Jardines Japoneses (Kokusai Nihon Teien Kenkyu Senta), existen 562 jardines japoneses en el mundo y 3 de ellos están en Lima, Perú: en el Parque De La Exposición, en el Estadio La Unión y en el Centro Cultural Peruano Japonés. A esta lista, podemos agregar un cuarto jardín, que es el Parque Jardín Japonés, construido en Surco en el 2004 .

¿Necesitamos un jardín japonés en el Perú?

Como un espacio para paseos saludables (aplicando la terapia “shinrin-yoku”), para captar la verdadera belleza de la naturaleza (resumido como “kachou-fuugetsu”), conectarnos con el pasado de Japón, motivar nuestra conciencia ecológica o para desarrollar un turismo local que promueva nuestros orígenes, son algunas de las razones por las que necesitamos más “Nihon teien” en el Perú. 

Hace casi 100 años, la colonia japonesa obsequió al Perú el monumento a Manco Cápac, con motivo de celebrar el centenario de su independencia. El próximo año será el Bicentenario. ¿Por qué no obsequiamos un jardín japonés para celebrarlo? Lima ya tiene muchos monumentos y uno más, podría convertirla en una ciudad más gris.

FUENTES:

Wataru Satomi (2019) “Japanese Gardens that Have Disappeared from Maps―from the Ozawa Collection”, Wagokoro “What is Japanese Garden”, The Japan Times (2012) “Matsue: 'City of Water ' with a history set in stone” por Stephen Mansfield, The Atlantic “In a Japanese Garden” por Lafcadio Hearn, Rosmary Wright (2007) “Ma, the Musubi Teien and the Living Stone”, “William Scott Wilson (2013) “The Lone Samurai: The Life of Miyamoto Musashi”, John Nelson (2015) “Gardens in Japan: A Stroll Trough the Cultures and Cosmologies of Landscape Design”, Ignacio Aristimuño “Construcción y aporte del jardín japonés en Latinoamérica”. 

Inicio | Nosotros | Legal | Politica de privacidad | Redes de Conectividad | Soporte| Diseño de Páginas Web | Contactenos |
Perú Shimpo. Copyright © 1997 - 2019
Desarrollado por Diseño Web Perú S.A.C
Este sitio está protegido por las leyes internacionales de derechos de autor y marca registrada. Todos los derechos reservados.
al usar este sitio web aceptas los terminos y condiciones a continuacion: se prohibe el uso y copia de informacion y lementos de nustro sitio web sin previo consentimiento , la territorialidad de jurisdicción a la Republica del Perú, para mas informacion vea : condiciones de uso