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“Muchos no se dan cuenta que tenemos solamente un domicilio y que lo que ocurre de un polo al otro nos afecta”.
Padre Luis Alberto Mazekina Oshiro
domingo, 5 de abril de 2020 | 12:51 PM
“Muchos no se dan cuenta que tenemos solamente un domicilio y que lo que ocurre de un polo al otro nos afecta”.

Por Christian Hiyane Yzena

El padre Luis Alberto Mazekina vive actualmente en la prefectura de Chiba y hasta el mes pasado fue administrador parroquial en Santa Teresita del Niño Jesús en Sawara. Desde este mes será párroco en La Asunción de la Virgen María en Mobara shi. Perú Shimpo conversó con él y nos dejó estas importantes reflexiones. 

¿Qué nos está ofreciendo este aislamiento a todas las familias?

Esta situación ocasionada por el corona virus, da una oportunidad a toda la humanidad para valorar el don de la vida. Aprovechar el tiempo para pasar momentos con la familia, y así conocernos más y también compartir las historias, las tradiciones y transmitirlas y compartirlas entre las generaciones reunidas en el hogar. Es un tiempo propicio para dar gracias a Dios por la vida de cada uno de los integrantes de la familia, reconociendo mutuamente la importancia de cada miembro.

¿Qué mensaje le podría dar a las personas que, por distintas circunstancias, están atravesando momentos más complicados que nosotros?

No es fácil dar un mensaje a quiénes están en atravesando mayores dificultades. Lo único que puedo decir es que cuando nuestras capacidades y habilidades humanas llegan al límite, podemos recurrir y levantar los ojos y el corazón a Dios. Si el país, como dicen los números es mayoritariamente creyente, debe manifestar su confianza en Dios en las buenas y en las malas, o sea en "vacas gordas y en las flacas". Yo reconozco que la primera reacción al límite es reclamar a Dios como el pueblo hebreo en el desierto, pero debemos creer y esperar en Él. Por eso la fe y la esperanza son las virtudes teologales que debemos mantener y fortalecer pidiendo al Señor que nos ayude a tenerlo siempre presente.

¿Cómo enfrentar la preocupación natural por la falta de trabajo y de dinero?

Esta pandemia en su máxima extensión ha coincidido prácticamente con el tiempo de cuaresma. Aquí hay que recordar la respuesta de Jesús ante la primera tentación "no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". A la luz de esto, estamos llamados a confiar en Dios y en su providencia. Hay que aprender en este período a vivir el día a día, tratando de entrar en la voluntad de Dios. Yo sé que todos tienen planes y proyectos, pero el hombre propone y Dios dispone. Todos estamos llamados a aprovechar este tiempo propicio para replantear nuestra escala de valores y prioridades. Por eso, confiar y esperar en la providencia de Dios cada día, es una experiencia que Dios hace pasar a todos los que lo siguen, como el maná en el desierto para el pueblo hebreo, ración diaria que si alguien tomaba de más "su por si acaso", - como los acaparadores y especuladores-, simplemente se pudren al día siguiente. 

Es un período que nos está sirviendo para replantear nuestra vida

Por eso, sí hasta ahora hemos estado trabajando para juntar y gastar, ahora es un tiempo para valorar lo que tenemos, no solamente material, sino cómo aprender a invertir nuestro dinero con discernimiento y también para ver si podemos colaborar y cooperar en casa entre todos realizando las tareas domésticas que no deben ser cargarse a la ama de casa, sino que puede ser tarea de todos. Yo como cura, vivo solo y cocino, limpio, lavo mi ropa, he tenido que arrancar la malahierba, del jardín, pintar los marcos de la ventana, las bancas externas de la parroquia, todo eso. Por lo que hay mucho por hacer y ser útiles en casa.

También ha puesto en evidencia lo mal que se está llevando el hombre con su entorno, con la naturaleza. ¿Qué mirada debe tener ahora?

Yo respondería a esta pregunta con otra cita de la Biblia: las plagas de Egipto. El río Nilo lleno de sangre, puede ser la actual contaminación de lagos, ríos y mares. La invasión de ranas, mosquitos y moscones, las relacionaría con ocasión de la desaparición y extinción de muchas especies. Luego tenemos la peste en los animales que también han producido enfermedades a los humanos. Enfermedades en los humanos y es justo lo que estamos viviendo con la pandemia. La granizada sería las grandes precipitaciones y fenómenos atmosféricos a gran escala en los últimos años. La invasión de langostas, ya están en África y parece que van a dar su vuelta al mundo. Los 3 días de tinieblas fueron provocados según los estudios por la violenta erupción de un volcán en Creta y algo menos denso fue la humareda del gran incendio en Australia. La última plaga fue la muerte de los primogénitos y ¿qué pasaría si mueren por ejemplo Carlos de Inglaterra o Alberto de Mónaco? La naturaleza está respondiendo alertando a la humanidad que muchas de las tragedias son provocadas por la negligencia e irresponsabilidad de muchos que no se dan cuenta que tenemos solamente un domicilio y que lo que ocurre de un polo al otro, tarde o temprano nos afecta. 

Y como nunca antes, llevaremos la semana santa en pleno aislamiento social ¿cómo debemos prepararnos para ese momento?

Si los números no mienten los peruanos vivirían después de muchas décadas, una verdadera semana santa. La pascua judía, que es la raíz de la pascua de Jesucristo, se celebra en familia y es allí donde la familia judía transmite sus tradiciones y sobretodo su fe, haciendo memorial de todo lo que Dios ha hecho por ellos. Dentro de esa tradición está la creencia que el mesías prometido vendrá en una pascua. No quiero asustar y preocupar en vano a nadie pero la segunda venida de Jesús podría ser en esta pascua y los judíos podrían reconocerlo ya como el mesías. Sin ningún ánimo apocalíptico, yo rogaría a todos que aprovechemos la semana santa para convertirnos a Dios. 

Llevamos una vida muy acelerada, sin un minuto para reflexionar

Hemos estado viviendo cada día haciendo nuestra voluntad creyéndonos dueños de nuestras vidas y un ínfimo virus puede acabar con nosotros y lo que hemos acumulado ¿quién lo disfrutará? Solamente quiero acabar dando gracias a Dios por la vida que me ha concedido y la de cada ser humano y mi último llamado es que así como queremos vivir debemos respetar la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Lamentablemente en este mundo muchos justos pagan por pecadores y es por eso que cuando el clamor de la sangre de los Inocentes llega a los oídos de Dios él interviene, como lo hizo en Sodoma y Gomorra y en Egipto. Que podamos convertirnos, o sea volver a Dios, agradecerle y amarle y del mismo modo a los que tenemos próximos: familia, parientes, amigos, vecinos y si Dios nos da su gracia al máximo, también reconciliarnos con nuestros enemigos. 

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