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El restaurante del irasshiamase en Lima
En Kina Restaurante, negocio del ex dekasegi Erick Kina Ytoman nunca falta esta palabra de cortesía en japonés ni un Arigatou gozaimashita
sábado, 15 de febrero de 2014 | 3:48 PM
El restaurante del irasshiamase en Lima
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Por Christian Hiyane Yzena

Apenas uno cruza el umbral y ya varias voces se unen en un coro para darnos la bienvenida, pero en nihongo. Y cuando el cliente se retira se le da las gracias también en el mismo idioma. Este es el caso del \"Restaurante Kina\", que administra Erick Kina Ytoman (30), un ex dekasegi que ha sabido contagiar a sus empleados, gestos y hábitos de cortesía que absorbió durante el tiempo que vivió en Japón. Algo que les gusta a los comensales y que en cierta forma, les transmite confianza y cordialidad. El Irasshiamase se escucha desde las azafatas hasta los cocineros. Lo mismo sucede con el Arigatou Gozaimashita.

Entre la policía y Senati
Erick pudo haber sido un policía o un técnico en mecánica automotriz pero la vida lo llevó a la isla para labrarse un futuro como lo hicieron miles de peruanos. Los estudios que siguió en el colegio de la Policía Juan Ingunza Valdivia en el Callao lo convirtieron en un potencial candidato para pertenecer a la referida institución. Varios de los padres de sus compañeros de carpeta no dudaron en conminarlo a formar parte del cuerpo. Pero no era lo suyo.

Luego fue Senati. Matriculado en la pre, quiso hacerse de un lugar meritorio pero le faltaron escasos puntos para ingresar. Su padre Felipe Kina ya llevaba años en Japón. Consciente de que había que apoyar en la casa, a Erick jamás le falto voluntad para trabajar por su cuenta. Apenas egreso del colegio ya volanteaba como cajero en la cadena de pollerías Roky\'s y después como asistente en Oriental Suplair, una tienda de ventas de suministro de computadoras.

En abril del 2002, cuando bordeaba los 19 años y buscaba un mejor porvenir opta por viajar a Japón y acompañar a su papa que trabajaba en una fábrica de piezas de piano de la empresa Yamaha en Shizuoka. Pero por el momento no necesitaban personal. Casi mes y medio después, dos tíos suyos, Eugenio Kina y Marisol Arakaki, que residían en la ciudad de Ueda, prefectura de Nagano, le avisaron que en la empresa Nissin había trabajo. Erick alistó sus maletas y partió hasta allá.

Un japonés se le prendió
Los inicios para Erick no fueron fáciles pero tuvo algo a favor: su juventud. No dominaba el idioma pero le puso ganas a todo lo que hacía. En Ueda, se topó con un jefe de línea japonés que no le tuvo paciencia. De esos intolerantes que nunca faltan y que nos ponen a prueba todos los días. Para suerte suya, un brasileño que entendía perfectamente nihongo y con quien compartía el apato, intercedió muchas veces por él. Lo que sucedió con Erick es que evitaba en todo momento pelearse con un japonés porque ponía en riesgo su empleo y atrasaba su deseo de juntar unos yenes más.

Trabajar de esa manera no le cae bien a nadie. Por ese motivo deja Nagano y se cambia a la F-Tech de Saitama que producía piezas para motores. Esa fábrica, localizada exactamente en Kuki, tenía una singular característica: estaba conformada exclusivamente por unos 200 trabajadores peruanos. Dos de ellos eran los capitanes del barco: Juan Aguena y Abraham Hiroshima.

Otro problema involuntario lo terminaron llevando a la Bridgestone de Saitama, un kaisha que se dedicaba a la producción de asientos de automóviles. La jornada era buena: teiji más cuatro horas extras diarias. Estuvo dos años y después fugó a Gotemba, Shizuoka. Un primo suyo, Giovanni Azato lo llevo a Showa, una tornería de la multinacional Honda, donde la producción andaba alta y el kyurio pesaba.

En el 2008, Erick deja Gotemba y se anima por un empleo cuyo giro fue totalmente distinto a los que tuvo. Se trataba de una empresa dedicada al negocio de la madera que se encargaba de los armazones de las casas en construcción. Shinohara se llamaba la compañía que dentro de su planilla tenía desde empleados u obreros hasta arquitectos.

Aquí, Erick, Hideki Kanashiro, otro peruano que trabajaba en la empresa, y otros japoneses mas, se armaban tres casas diarias y en temporada alta hasta seis. Como explica Kina Ytoman, la demora en el levantamiento de las viviendas podría deberse a la calidad de la madera, al área de la misma y hasta de los cuidados mínimos en el acabado final.

Lamentablemente, un día mientras Erick levantaba una viga sintió un tirón en la cintura que devino en el desfallecimiento de una de las piernas. Después el calambre pasó a la otra y cayó pesadamente al piso. Un mal movimiento lo llevo a seguir terapias de rehabilitación y lo condeno al uso perenne de una faja. El dolor disminuyo pero nunca desapareció. Con estos antecedentes y en plena época de la crisis mundial, Erick decide regresar al Perú.

Kina, más que un restaurante
Al regresar, Kina Ytoman no dejo de seguir trabajando. Pero guardaba la esperanza de colocar un taller de mecánica o un restaurante. Le llegó la oportunidad de participar en la cadena de restaurantes de sushi \"Buda\" de San Borja y el Centro de Lima. Esto le inspiro en cierta forma a poner un negocio de comida. Sigue clases de cocina con David Tominaga para formarse como itamae. \"Me gusta cocinar y comer bien\", agrega.

Por ese motivo es que decide abrir \"Kina Restaurante Criollo Fusión Nikkei\", en el límite de San Martin de Porres con el Callao. Aquí cada plato se caracteriza por el toque personal de Erick: desde un Okinawa soba, anímese a probarlo porque quien escribe esta nota puede dar fe de lo bueno que es, un Katsudon o un Tori Karage arrebosado, entre otros más. 

Por el momento es lo que este joven peruano, descendiente de okinawenses, nos puede ofrecer. Pero promete novedades. Ahora que el calor arrecia quiere incursionar en el negocio de helados pero muy a su estilo.

Quiere ir despacio y hacer de su marca una franquicia con más locales por todo el país. \"Japón fue una experiencia inolvidable y por el Perú siento algo muy especial. Pero nada lo hubiese conseguido sin mi familia, que es lo que más quiero\", concluye.

Más datos
Kina Restaurante Criollo Fusión Nikkei
Av.Tomás Valle 3511- Urb. Jorge Chavez Callao
Telf. 663-7856
Facebook.com/restaurantekina     

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