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64 Años: diario de Bandera de la Colectividad Nikkei

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«Nikkei no es solo llevar el apellido, es aplicar en nuestras vidas lo bueno de los japoneses»
Entrevista con el experto en seguridad Javier Gamero Kinosita
lunes, 18 de enero de 2016 | 6:54 PM
«Nikkei no es solo llevar el apellido, es aplicar en nuestras vidas lo bueno de los japoneses»
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Por: Christian Hiyane Yzena

Javier Gamero Kinosita (Lima, 1958) conoce de cerca el problema de la delincuencia y el crimen por los estudios que ha realizado: Administración y Ciencias Policiales en la Escuela de Oficiales de la Guardia Civil; además de una licenciatura en Derecho y máster en Criminología en la Universidad de Berna, Suiza, país en el que reside. El experto está por llegar a Lima para brindar varias conferencias, y aquí le ofrecemos algunos detalles de su descendencia japonesa por el lado materno. 

¿De qué prefectura del Japón desciende usted?

De la prefectura de Mie.

¿Cómo se llamaba su abuelo y en qué año arribó al Perú? 

Mi abuelo se llamaba Matsutaro Kinosita, natural del pueblo de Isobe (barrio Matoya) en la ciudad de Shima, Prefectura de Mie (hijo de Yasakichi Kinoshita y Shifu), nacido el 23 de julio de 1877; y mi abuela Ysidora Arenas Escobedo, natural de Cocachacra, Arequipa, Perú. 

Él Ingresó al Perú en el barco Kiyo Maru procedente de Yokohama, el 10 de diciembre de 1908, y se estableció en Cocachacra. Quiero subrayar un detalle, en la partida de nacimiento de mi madre, ella figura como hija de Grimaldo Kinosita. Al parecer los japoneses en esa época solían cambiarse de nombre. En la partida de la Arquidiócesis de Arequipa, Libro de Matrimonios, figura como Matsutaro Grimaldo Kinosita, y se casa con Ysidora Arenas Escobedo el 2 de abril de 1923 y se consigna que es hijo de Yasakichi Kinoshita. Tuvieron 6 hijos, Hisai (Consuelo), Masakiyo (Roberto), Masabito (Rolando), Haruko (Zaida Betty), Laura y Lola. En su partida de defunción de la Municipalidad de Magdalena se suscribe que él fallece el 4 de diciembre de 1942 de senilidad.

Mi abuelo era peluquero, relojero y fotógrafo en Cocachacra.

¿Cómo se llaman sus padres?

Raúl Gamero Vizcardo y Zaida Betty Kinosita Arenas (nisei), ambos naturales de Arequipa.

¿Tuvo cercanía con la colectividad peruano-japonesa en algún momento?

No, pero cuando era teniente de la Guardia Civil del Perú tuve ocasión de prestar un servicio de seguridad especial a los tripulantes de dos fragatas de la Fuerza Marítima de Autodefensa del Japón. Ahí conocí a muchas personas de la Asociación Peruano Japonesa, hablo del 1985 o 1986. Mi apellido materno suscitó mucha atención en los visitantes. En esa ocasión, conocí al director del Museo de la Inmigración Japonesa en el Perú, el señor Iida, con quién entablé una amistad, él solicitó información sobre mi abuelo y me consiguió toda la documentación sobre la familia Kinosita en Japón, eran documentos oficiales, ello sirvió más tarde para que mi familia (hermanos y primos) hicieran sus trámites para viajar al Japón, para trabajar con visas de entrenamiento técnico. 

¿Fue a través de la misión de la Armada Japonesa que se acercó a la colectividad?

Sí. Recuerdo que los oficiales de la Armada japonesa, al enterarse de que mi abuelo había sido japonés, me invitaron a almorzar, me dieron algunos presentes. Recuerdo también que el comandante de la escuadra y los oficiales del Estado Mayor colocaron una ofrenda floral en San Felipe, donde yace un monumento a la inmigración japonesa, ahí escuché por primera vez el himno al emperador del Japón. Todos hicieron una reverencia inclinándose con mucha solemnidad y respeto, yo, uniformado, sentí una emoción profunda y saludé militarmente. Ahí tomé mayor conciencia de que parte de mis antepasados venían de ese país del lejano oriente y procedí a visitar asiduamente al señor Iida.

¿Qué anécdotas tiene de sus abuelos?

No conocí a mis abuelos, mi abuelo Matsutaro falleció cuando mi madre tenía 5 años, ella era la última de 6 hermanos. Una anécdota que tengo de la familia de mi madre (Kinosita-Arenas), respecto de mi abuelo Matsutaro, es cuando la hermana mayor de mi madre, Kisai Consuelo Kinosita Arenas, nos visitaba y nos hablaba de mi abuelo, y nos decía que en sus años de senectud, él se desaparecía de la casa y lo encontraba en la calle, perdido a inmediaciones de la morada con sus bultos y decía repetidamente «me voy a Japón». Mi tía nos solía cantar a mí y a mis hermanos la canción de cuna Hato popo, que su padre solía cantarle de niña. 

¿Qué otra información obtuvo de su abuelo?

Cuando el director del Museo de la Inmigración Japonesa vio la foto que le enseñé de Matsutaro, vestido formalmente, antes de dar inicio a la indagación sobre la familia Kinosita en Japón, me dijo: «Matsutaro buenmozo, Matsutaro buenmozo» por la foto, percibía que era un hombre de buen garbo, que hacía gala de elegancia y atildada pulcritud y, cuando me citó un tiempo después, para entregarme la documentación de mi abuelo, me dijo, con el sobre oficial en la mano: «Matsutaro playboy, Matsutaro playboy». 

¿Matsutaro plaboy?

Mi abuelo había estado casado en Japón con Toi y tenía dos hijos ahí, Rikitaro y Masato. Se confirmó una información que tenía mi madre y sus hermanos, que tenían dos medios hermanos en el Japón. Mi madre Zaida Betty llegó a viajar al Japón y no llegó a conocer a sus hermanos mayores, ya habían fallecido, conoció a la esposa de Masato, Tsune, que aún vivía en la casa de Matsutaro, en el barrio de Matoya.

¿Qué significa para usted ser nikkei?

En principio siempre he sido consciente que soy descendiente de japonés de tercera generación, sansei, siempre me sentí orgulloso de mi apellido materno. En el colegio me conocían más por Kinosita. Debo de decir también que en Suiza me identifican más por mi apellido materno. Por ese apellido se me identifica y siempre me hizo sentir diferente. A mi hijo le repito siempre que él es yonsei (descendiente de japonés de cuarta generación), le inculco que él es un peruano-suizo con el 12.50 % de sangre japonesa. Pero para mí ser nikkei no es solo llevar el apellido, es aplicar en nuestras vidas lo bueno de los japoneses, cultivar la lealtad, la honradez, el orden, el respeto, la disciplina. Tengo el orgullo de tener esas raíces ancestrales ya que Japón es un país digno de imitar en muchos sentidos, por su ética y moral, su disciplina y precisión, su respeto a los adultos y a la niñez, su culto al trabajo y la productividad. Japón supo levantarse después de la guerra y logró ser una gran potencia, los japoneses son muy unidos, tienen una ética laboral. 

¿Hace cuánto que vive en Suiza?

Llegué a fines de 1989, año en que solicité como mi pase a la situación de retiro de la Policía Nacional del Perú (PNP). Fui para estudiar, postulé a la Universidad de Berna y fui aceptado. Llevo un total de 20 años en Suiza.

Distinción

El próximo 28 de enero, Javier Gamero Kinosita será reconocido por el ministro del Cuerpo Diplomático y el cónsul del Perú en Suiza, César Cadenillas Londoña, como uno de los peruanos más destacados que residen en el exterior. En su quehacer personal y profesional, Gamero Kinosita genera una imagen de eficiencia, seriedad y prestigio para nuestro país, y es un permanente gestor de la peruanidad en el exterior. Felicitaciones. 

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