Año de la inversión para el desarrollo rural y la seguridad alimentaria

Version Bilingüe
64 Años: diario de Bandera de la Colectividad Nikkei

Regresar
Los 100 años de Tsuruyo Goto
viernes, 30 de septiembre de 2016 | 7:37 PM
Los 100 años de Tsuruyo Goto
Galeria Imagenes

Por: Nao Nabeta

El 3 de octubre de 1916 —año 5 de la era Taisho—, mientras el mundo vivía los avatares de la Primera Guerra Mundial, en Nihon-matsu, provincia de Odaira, prefectura de Fukushima, en Japón, nació Tsuruyo Sato. El emperador nipón, Yoshihito, lideraba una visión expansionista hacia Corea y China. En el Perú, una incipiente república aristocrática tenía a José Pardo y Barreda como presidente constitucional. Quién iba a pensar que 100 años después, esa pequeña niña se convertiría en una abnegada y trabajadora mujer cuya mayor parte de su vida la ha vivido en Lima, Perú, disfrutando junto a sus cuatro hijos (Enrique, Luis, Isabel e Iris), 11 nietos y 9 bisnietos.

Tsuruyo fue la mayor de ocho hermanos. En el libro Testimonios de Vida, editado por el centenario del arribo de los inmigrantes de Fukushima al Perú, ella recuerda: «Yo era la hija mayor, por eso —me parece— mi madre me daba más cariño. Mi mamá no quería que yo fuese lejos porque irse a otro país sería muy triste. Pero mi abuelita me dijo: ‘‘Como hay tantos hermanos, tú tienes que irte a otro país y aguantar las dificultades que vas a enfrentar’’».

En la estación de Nihon-matsu tuvo la primera despedida con su familia: «Mi obaachan decía ‘‘vaya, vaya, tío y tía son buenos’’. Mi mamá no decía nada, calladita estuvo llorando hasta la estación de Nihon-matsu. No pudimos conversar nada. Como yo soy su primera hija me quería mucho. Mis amigas también estaban en la estación», cuenta Tsuruyo.

Su hijo mayor, Enrique, me contó que en Lima estaba el Sr. Masayoshi Sato y su esposa Ryu Goto, quienes tenían negocios de importaciones. Él trae a su cuñado Yasuzo Goto alrededor de 1928, y luego hace arreglos para traer a su sobrina Tsuruyo, ya que don Yasuzo estaba en búsqueda de una esposa.

Don Masayoshi Sato trajo al Perú varias familias de Fukushima, como los Sato Abe, quienes fundaron «El Candado», una de las primeras ferreterías en la tercera cuadra del Jirón Huallaga, así como los Goshima y Takano.

El papá de Tsuruyo, mi bisabuelo, la despidió en el puerto de Yokohama, cuando partió al Perú en el barco Bokuyo Maru que, después de 47 días de navegar y sin conocer a nadie más en el barco, llegó al Callao. Estaba tan triste que no probó bocado hasta que el barco llegó a Hawái.

En 1936 se casó con Yasuzo Goto, quien nació el 9 de setiembre de 1908 en Kori-machi, también en Fukushima. Era el cuarto de seis hermanos.

Al año siguiente nace su primogénito Enrique. Ellos ya vivían en la esquina de Petit Thouars con Risso, en la considerada la segunda residencia más grande de Lince en esa época, después de la casa de los Rizo Patrón, donde hoy se ubica el Centro Comercial Risso.

Tsuruyo se encargaba de la casa de don Masayoshi Sato. Viviendo allí aprendió de su cuñada a cocinar platos típicos japoneses como el miso (pasta de soya fermentada), fukushinzuke (encurtido de verduras con salsa de soya) y el katsuo¬bushi (bonito seco). Sus hijos y sobrinos ayudaban en la cocina, ya que en esa residencia también vivía la familia de Kizo Goto, hermano menor de Yasuzo, y quienes tenían una bodega en el primer piso. Hoy, muchos años después, Javier, hijo menor de Kizo aún mantiene la «receta original» de los platos familiares.

De la casa de Petit Thouars recuerdo muchas cosas. Por ejemplo, ir caminando con mi obaachan Tsuruyo a la acera de enfrente a comprar pan francés, cuando el olor del pan recién horneado invadía la casa. Y también ir caminando al mercado Lobatón, que estaba a una cuadra, a comprar pescado. Los caseros ya la conocían. Cuando mi obaachan preguntaba por pescado ellos le decían: «Señora, para pescado crudo (léase sashimi) no está bueno, mejor venga mañana».

Mi obaachan Tsuruyo era el apoyo de mi ojiichan Yasuzo. Recuerdo que antes de la hora de la cena le servía su «cervecita», como le decía él mientras veía el noticiero del Canal 4 con Arturo Pomar. Mientras tanto, ella le iba sirviendo su cena. Y de postre, casi religioso, su naranja partida en cuatro. Y ella se sentaba frente a él en la mesa redonda del comedor.

Los nietos la hacíamos renegar. Cada vez que la visitábamos, para nosotros era iniciar una expedición en cada rincón de esa enorme casa. Recuerdo que en un rincón había una alacena oscura, y que cuando entré la primera vez mi mamá prendió la luz y se iluminaron varias botellas grandes con un frejol marrón. «¿Qué es eso?», le pregunté a mi mamá. «Es el frejol con el que tu obaachan hace el arroz que a ti tanto te gusta». Era azuki del sekihan, que para mí era el plato estrella de mi obaachan. Cada cierto tiempo yo le revisaba el stock en esa alacena para asegurarme que siempre tuviera lo suficiente para que me cocinara ese rico arroz. Suerte que mi tío Javier heredó la receta.

En los veranos, la familia Goto Sato iba a la playa. Normalmente a Ancón (playa Hermosa), pero también al sur, a San Pedro o Arica. Obaachan Tsuruyo se levantaba a las 3 de la mañana para hacer el obento. A esos paseos también iban otras familias fukushimanas como los Yusa y los Kato.

Todos estos recuerdos vienen a mi mente hoy más que nunca, pues este 3 de octubre mi obaachan Tsuruyo Goto cumple 100 años, ejemplo de sacrificio, valentía, resiliencia y de esperanza. ¡Ya quisiera llegar a esa edad, tan lúcida! ¡Otanjobi omedeto, obaachan!

Inicio | Nosotros | Legal | Politica de privacidad | Redes de Conectividad | Soporte| Diseño de Páginas Web | Contactenos |
Perú Shimpo. Copyright © 1997 - 2019
Desarrollado por Diseño Web Perú S.A.C
Este sitio está protegido por las leyes internacionales de derechos de autor y marca registrada. Todos los derechos reservados.
al usar este sitio web aceptas los terminos y condiciones a continuacion: se prohibe el uso y copia de informacion y lementos de nustro sitio web sin previo consentimiento , la territorialidad de jurisdicción a la Republica del Perú, para mas informacion vea : condiciones de uso