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Nikkei celebraron en Cañete el Obon y los 110 años de fundación del templo Jionji
martes, 22 de agosto de 2017 | 6:54 PM
Nikkei celebraron en Cañete el Obon y los 110 años de fundación del templo Jionji
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Aproximadamente 200 personas se dirigieron hasta Cañete para celebrar el Obon, tradicional festividad japonesa dedicada a los antepasados fallecidos, y conmemorar el 110 aniversario de fundación del templo Taiheizan Jionji.

La primera parada fue en el cementerio japonés Casa Blanca, ubicado en la provincia de Cañete, donde descansan los restos de los primeros inmigrantes japoneses que trabajaron en las haciendas de Santa Bárbara, La Quebrada y Casa Blanca.

Al pie del monumento dedicado a los inmigrantes japoneses, la venerable Jisen Oshiro, de la comunidad Zen Sotoshu, ofició la ceremonia del Obon. Los presidentes de las principales instituciones obsequiaron ramos de flores en tributo a los pioneros de la inmigración japonesa, como Tateo Ohashi, cónsul de la embajada del Japón; Rosa Aniya, presidenta de la Asociación Femenina Okinawensedel Perú; Jorge Kunigami, presidente de la Asociación Peruano Japonesa; Akira Harata Herrera, presidente de la Asociación Peruano Japonesa de Cañete; Jimmy Shimabukuro, presidente de la Asociación Estadio La Unión.

Enseguida, los estudiantes de los colegios La Unión, Hideyo Noguchi, La Victoria y José Gálvez, así como los asistentes en general, pusieron el osenko y elevaron plegarias dedicadas a los fallecidos.

El segundo punto para conmemorar el Obon fue el Cementerio General de San Vicente en Cañete, donde están enterrados los primeros inmigrantes japoneses y sus descendientes.

Jionji: 110 años

El punto central fue el local de la Asociación Peruano Japonesa de Cañete, el lugar donde se levanta el templo budista Jionji.

En la ceremonia dirigida por Jisen Oshiro participaron los oficiantes de sotoshu: Ryujo Tahara, de Japón; Densho Quintero, de Colombia; Senpo Oshiro, de Argentina y Sengen Castilla, del Perú.

Además, asistieron los alumnos del colegio Taian Ueno (Cañete), quienes dieron una ofrenda floral, frutos y dulces.

Jisen Oshiro recordó que en 1907 se fundó el primer templo budista Zen, por el maestro de sotoshu Taian Ueno. Originalmente, el templo se estableció en la hacienda Santa Bárbara de Ceañete, y se construyó gracias al aporte de las familias japonesas. Más adelante, se trasladó a San Luis de Cañete, donde el terremoto de 1974 lo destruyó. En octubre de 1977, se restableció en el predio de la Escuela Japonesa de San Vicente de Cañete, donde continúa hasta nuestros días, siendo el templo de veneración a los antepasados.

Juntos en el Obon

Los asistentes, los invitados y los oficiantes de sotoshu se unieron para celebrar el Obon.

El programa se inició con la celebración de la ceremonia del té, a cargo de la escuela Urasenke Tankokai del Perú, oficiada por Maruoka Yosuke (México).

La celebración continuó en homenaje a los fallecidos. Jisen Oshiro comentó que la ceremonia del Obon llegó a Japón a través de China y que los antepasados son los miembros de la familia que han partido, «gracias a su existencia tenemos vida». Si ellos no hubieran existido, hubiésemos nacido en algún otro lugar, y seríamos personas muy diferentes. «Por nuestros antepasados, somos las personas que somos en esta vida. Por eso se puede decir que los antepasados son irremplazables». Cada uno de nosotros tiene padre y madre, quienes a su vez tuvieron padre y madre. La vida de esas incontables personas existen entre nostros hoy día, resaltó.

Los presentes participaron en la entrega de ofrendas (kuyoo) que, de acuerdo con Oshiro, son expresiones de gratitud a los antepasados. Esencialmente se hacen esas ofrendas por inicitiva propia, en respuesta a un sentimiento sincero. También se debe recordar e incluir el acto de visitar los sepulcros, para limpiarlos y ofrecer flores. Esta acción enriquece el espíritu.

Temblor en Ica

En la ceremonia del Obon, a las 12:42 p.m., en Cañete se sintió un temblor, pero debido a la concentración en el acto budista, muy pocas personas sintieron este sacudón, que tuvo su epicentro a 9 kilómetros al noroeste del distrito de La Tinguiña, en Ica.

La celebración finalizó con la entrega de reconocimientos de la Escuela Zen Sotoshu de Japón a cargo de la venerable Ryujo Takara.

Jorge Kunigami, presidente de la APJ: «Jionji es el templo budista más antiguo de Sudamérica»

Jorge Kunigami, presidente de la Asociación Peruano Japonesa, saludó a la comunidad Zen Sotoshu del Perú por la conmemoración de los 110 años de la fundación del templo Taiheizan Jionji. Resaltó, además, que este es el templo budista más antiguo de Sudanérica, y que estuvo ubicado en la hacienda Santa Bárbara.

En relación a la celebración del Obon, indicó que, según la tradición japonesa, constitiye el momento para hacer ofrendas y dar la bienvenida a los espíritus de los antepasados. En esta fecha, añadió, la familia se reúne en la casa paterna, con los hermanos, hijos y nietos, y se recuerda a los antepasados, con alegría, agradeciéndoles por lo que legaron a sus descendientes y también por el don de la vida que han recibido.

«De esta manera, orando por ellos y por todos aquellos nikkei cuyos restos, o ihai (tablillas), se encuentran en Cañete, rendimos nuestro homenaje; por el paso de ellos por la vida, con recogimiento y reflexión».

Con el respeto y aprecio a los pioneros inmigrantes japoneses, Kunigami expresó su deseo de que las nuevas generaciones conserven esta tradicional actividad y la mantengan vigente siempre. «Por ello incentivamos cada año a que nos acompañen los jóvenes de los colegios de la comunidad nikkei, a quienes les exhortamos mantener esta tradición».

Esfuerzo y unión de pioneros de la inmigración

Akira Harata Herrera, presidente de la Asociación Peruano Japonesa de Cañete, agradeció a los asistentes a la celebración en Cañete.

Comentó que todos los años se reúnen para orar «por nuestros seres queridos, que están en el descanso eterno. Justo en esta oportunidad [la celebración] coincide con los 40 años del templo Jionji».

En relación a este templo, anotó que desde su inauguración en la hacienda Santa Bárbara, gracias al apoyo de los primeros inmigrantes japoneses y también a la escuela budista sotoshu, el venerable Taian Ueno forjó los cimientos de lo que ahora es el templo Jionji.

Remarcó que este Obon ha sido especial porque se recordó que con el esfuerzo y unión de los pioneros de la inmigración japonesa se concretó el sueño de que el tempo Jionji sea el más antiguo de Sudamérica. «Es un orgullo ser parte de la nueva generación que está al cuidado del templo», enfatizó.

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