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Hiro Yoshimoto: materializando el arte en la joyería
martes, 10 de octubre de 2017 | 2:16 PM
Hiro Yoshimoto: materializando el arte en la joyería

Por Ciria Chauca Falconí

«Soy artista interdisciplinario y diseñador. La presencia de lo orgánico en mi obra es vital para poder plasmar en mis proyectos determinados sentimientos, vivencias y carencias que conforman los hilos conductuales que rigen en mi vida y mis relaciones interpersonales, así como en las de todo ser humano», señala Hiroshi Yoshimoto (Lima, 1982), un artista visual y diseñador de joyas que vive el arte y lo materializa con singular belleza .

En nuestro país, este nieto de inmigrantes de Yamaguchi es muy reconocido, y son muchos los que prefieren sus diseños de joyas.

¿Hiro, eres un artista? 

Así dicen... A veces es un poco complicado autodenominarse como tal.

¿Cómo te iniciaste como diseñador de joyas?

Cuando tenía 14 años iba a comprar a una joyería que se llamaba Carolina Sepe, donde vendían joyas bastante diferentes y modernas, por lo que me gustaba mucho ir y probarme todo. Y fue allí donde mandé a hacer mis primeros diseños, sabía que entenderían lo que quería ver como joya. Luego de eso, en algún viaje a Cusco, me compré algunas cintas de cuero, maderitas, semillas y me hice algunas pulseras y collares. 

También estudié cocina y por mi lado me especialicé en repostería; en ese momento todavía no sabía que trabajar con chocolate y caramelo se me iba a hacer bastante parecido a trabajar con metal, claro que con diferentes temperaturas y materiales mucho más duros y pesados. 

Luego tuve la oportunidad de aprender la orfebrería con la que considero que es mi maestra en la joyería escultórica, Ana Navas, que también es escultora. Al ver cómo hacía uso de los materiales, me enseñó a trabajar la plata como si fuera una escultura, de manera muy orgánica y utilizando las mismas bases de pintura y escultura que aprendí en la universidad. 

Desde entonces ya han pasado más de 10 años, en los que, de todas las cosas que he estudiado (arte, diseño de modas, cocina), y de muchos compañeros artistas, he aprendido lo que sé. 

¿Tu trabajo se centra en la joyería escultórica?

No, como artista sí, pero como diseñador, aparte de los diseños de mi marca, también trabajo pedidos por comisión en los que es necesario que el cliente se vaya contento con su joya. La joyería escultórica es algo que nace de mis manos, corazón y mente.

¿Qué materia prima utilizas? 

Normalmente trabajo con plata y piedras. Me gustan mucho las perlas y todo tipo de piedras semipreciosas y preciosas. Cuando compro piedras me dejo llevar por lo que me dicen las piedras, con algunas uno tiene más afinidad. Pero en mi taller se trabaja todo tipo de material, desde cobre y bronce hasta oro y diamantes. También he trabajado con piedras de cantera, vidrios antiguos, tela, papel, plásticos, etc.

¿Tienes un estilo propio?

Sí, es una mezcla de todo por lo que he pasado, aprendido y visto. Me gusta hacer cosas distintas a las que hace el resto o lo que dicen las tendencias. 

¿Cómo está ubicada la joyería peruana a nivel mundial?

Estamos mejor ubicados como fuentes de materia prima que de diseño, pero se está avanzando. Tenemos diseñadores como Ester Ventura, Claudia Lira, Vacide Erda Zimic, entre otros, que venden en museos muy importantes de las capitales del arte y la moda o en tiendas como Harrod’s. Pero normalmente es una argolla pequeña.

¿Muchas de tus joyas están inspiradas en las flores?

La inspiración me viene tanto de observarlas como de cuidarlas, muchas de mis plantas florecen una vez al año y las espero con mucha emoción. La inspiración viene de todos lados, desde observar el mar o ver peces ornamentales nadando en estanques, los jardines japoneses, ir a museos, anticuarios, hasta los olores como esa mezcla de miso, tabaco y té verde tan particular de algunas casas en San Felipe, siempre es bueno tratar de estar atento y presente.

¿Las estaciones marcan la forma y los colores de tus diseños?

No, como digo, es una cuestión de observación diaria; además, nosotros no tenemos más que invierno y verano; el otoño y la primavera y sus paletas de color los tiene que crear uno mismo.

¿Tu inspiración es la florería de tu tía Elena Endo?

No solo la florería de ella, claro que entre mis recuerdos más hermosos de niño estaban jugar entre la florería y el carrusel que estaba al frente. En Navidad y Día de las Madres todos en la familia ayudaban en la florería. Su estilo era interesante, entre lo clásico y recargado de los 80 y el ikebana. Tenía un gusto exquisito y las flores de mejor calidad, eran épocas en las que las rosas se importaban de Ecuador y de Colombia. Recuerdo haberle dicho a mi tío Víctor el día de su velorio que cada vez que sintiera el olor de las flores iba a recordar a mi tía Elena y hasta el día de hoy así es. 

Pero la inspiración viene de todo lo vivido, también me gusta ir al mercado de flores en el Rímac, o a florerías nuevas como Kirei; ir a viveros, jardines, al campo, al mar. La inspiración llega de todos lados. 

¿En tus diseños hay influencia de la cultura japonesa?

De todas maneras, el origami, el tatami, el furoshiki, los kimonos, los kansashi, el anime y los libros para niños y para niñas, las envolturas, el ukiyo-e, las perlas akoya, la caligrafiía, las películas y colores, tantas cosas que son tan cotidianas y normales en mi vida diaria.

¿Por qué prefieres el haiku?

Porque en muy pocas palabras se puede decir tanto, y con tanta profundidad. 

¿Lees poesía japonesa?

Cuando era más joven, leía más poesía japonesa, hoy en día uno tiene acceso a tanta información de todas partes que leo de todo.

¿Conservas las tradiciones de tus antepasados?

De mis antepasados solo conozco de mi obaachan. No soy muy tradicionalista, pero respeto mucho las tradiciones y ritos de las personas. No sé si tradiciones, yo las llamaría costumbres cotidianas, desde comer ese mochi sin sabor con shoyu y azúcar el primer día del año, tomar té verde japonés durante el día, comer arroz pegajoso sin condimento, preparar misoshiru o kare con frecuencia, ver como algo común dar dinero dentro de sobres debidamente decorados en matrimonios o velorios, hasta hacer reverencia y colocar osenko en el butsudan.

Hiroshi Yoshimoto

Artista visual egresado de la escuela de artes visuales Corriente Alterna, con estudios en la Facultad de Artes de la Universidad Católica del Perú. Graduado en la escuela de alta cocina de la Universidad San Ignacio de Loyola. Ha realizado exposiciones individuales y colectivas.

Como diseñador de joyas ha desarrollado su propia firma: Hiro Yoshimoto. Sus creaciones están a disposición del público en la sala de exhibición de joyería del Centro Colich.

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