Año de la inversión para el desarrollo rural y la seguridad alimentaria

Version Bilingüe
64 Años: diario de Bandera de la Colectividad Nikkei

Regresar
Los nikkei que sobrevivieron a la tragedia del Nacional en el 64
jueves, 24 de mayo de 2018 | 7:41 PM
Los nikkei que sobrevivieron a la tragedia del Nacional en el 64
Galeria Imagenes

Por: Carlos Tomona

El domingo 24 de mayo de 1964 será recordado como la tragedia más grande ocurrida en un estadio de fútbol peruano. Aquel día, 328 personas perdieron la vida en el Estadio Nacional en un enfrentamiento entra hinchas de la selección peruana y policías. Ahí estuvieron Minoru Yamashiro, sus dos hermanos y cuatro amigos, quienes lograron sobrevivir milagrosamente a esta tragedia. 

Aquella tarde en la que los vitores del Nacional se apagaron, Minoru, un nikkei nacido en Ica y que tiene movilidad reducida desde muy joven, llegó en dos taxis junto a sus hermanos Yasu y Kane Yamashiro, Osamu e Iwao Matayoshi, Masao Miyahira y Pascual Jara. Como buenos fanáticos del fútbol, asistían todos los domingos a ver encuentros deportivos. 

Ese domingo, las escuadras de Perú y Argentina luchaban más que un simple partido, peleaban por uno de los dos cupos sudamericanos para clasificar a las Olimpiadas de Tokyo. Los siete amigos llegaron a la 1:30 de la tarde y se sentaron en la parte central de la tribuna norte. Eran jóvenes y sin mucha solvencia económica, ya que en aquellos años, como en los de ahora, las tribunas norte y sur siempre fueron populares. 

El encuentro entre Perú y Argentina inició a las 4 de la tarde y 15 minutos después, el Nacional se enmudeció luego de que Nestor Manfredi anotara el primer tanto para Argentina. El partido transcurrió con angustia, el nerviosismo era cada vez más evidente mientras el minutero avanzaba hasta el minuto 90. A 5 minutos del final del encuentro, el delantero Víctor «Kilo» Lobatón marcó un agónico gol que desató la alegría de los peruanos. 

Sin embargo, la euforia se tornó en ira cuando el árbitro uruguayo Ángel Eduardo Pazos anuló el gol. Los más de 47 mil asistentes se levantaron de sus asientos y protestaron contra la medida. El árbitro decidió concluir el partido debido a la falta de garantías. Es entonces que Víctor Vásquez Campos, un aficionado conocido como Negro Bomba,  saltó al terreno de juego y corrió para agredir al juez. 

En ese instante, la Policía suelta los perros para que ataquen a Vásquez Campos; este hecho enardeció a los aficionados, quienes ingresaron al campo para agredir no solo al juez, sino a la Policía. El descontrol reinó y, ante semejante caos, el comandante Jorge de Azambuja ordenó disparar bombas lacrimógenas hacia las tribunas para que los hinchas no continúen bajando al campo de juego. Así empezó la tragedia. «Habían hombres, mujeres, niños en el público, de todas las edades», relata Minoru. 

«Comienzan a tirar bombas lacrimógenas en oriente, después en occidente, lanzan al sur, donde estaban los más bravos y es donde tiraron más bombas. Pocos policías que iban a hacer con tanta gente que bajaba corriendo. Finalmente al norte, para que nadie invadiera la cancha», cuenta. 

Al final del día, los conocidos de Minoru Yamashiro le preguntaban: «¿Cómo te salvaste de milagro?». Desde temprana edad, él utiliza muletas debido a su movilidad reducida, y por ello podía haber sido una víctima entre la avalancha humana que buscaba, de cualquier modo, salir del estadio. 

Cuando empezaron a lanzar las bombas lacrimógenas hacia su ubicación, sus amigos y sus hermanos lo rodearon y lo protegieron, trataron de contener la respiración lo que más podían para no ser víctimas de los gases lacrimógenos. Sin embargo, Jara no pudo y se desmayó. «No entiendo por qué él se desmayó, ya que ha sido boxeador amateur. Eso me llama la atención», comenta Minoru. 

La gente en el estadio comenzaba a correr hacia abajo para lograr salir de las tribunas hacia la calle. En ese instante su hermano Yasu grita: «Vamos para arriba». Por suerte, Jara se había recuperado, luego de que sus amigos lo hayan cargado algunos minutos para que pueda tomar aire. «Ellos me hicieron un cordón humano para subir. Fuimos los primeros en subir», relata. 

La decisión de Yasu no había sido un tiro de la suerte o del azar. Este era futbolista y defendió las camisetas de su colegio Guadalupe y la categoría de cuartas especiales de Universitario de Deportes. Durante estos años, conoció al árbitro FIFA Yamasaki, quien le aconsejó que cuando hay mucha gente en la tribuna, siempre busque subir y no bajar para que así logre conseguir más aire y una mejor visión. 

Los jóvenes se quedaron arriba de la tribuna por más de una hora. Las luces del Estadio Nacional se habían apagado y todo era desolación y silencio. En seguida, ingresó el Ejército en varios autos Jeep y con reflectores iluminaron todas las tribunas. En ese momento fueron conscientes de la tragedia. Muertos por todos lados, aplastados por la avalancha o asfixiados por los gases lacrimógenos.

«Bajamos escoltados por militares. Un capitán del Ejército se nos acercó y nos dijo que caminemos con cuidado por los choros», explica. A la salida se toparon con una procesión por la avenida 28 de julio. La imagen de María Auxiliadora era llevada en brazos por varios fieles. Ellos se quedaron atónitos y reflexionaron sobre lo que habían vivido minutos antes. 

El auxilio de la virgen era más necesario ahora que cientos de personas eran trasladadas al hospital Almenara, Dos de Mayo y Loayza. Se estima que cerca de 4 mil personas resultaron heridas aquel día.  

Mientras volvían a casa, todos sentían un ardor en la espalda que les impedía respirar. Yasu les dijo a los demás que hagan ejercicios de respiración mientras caminaban hacia su barrio ubicado en la avenida Venezuela, en Breña. Cuando llegaron ahí, se percataron que el incidente se había salido de control. «Nos enteramos que cinco miembros de una familia habían fallecido en el estadio», relata. 

En un comunicado, el presidente Fernando Belaunde Terry informó que habían muerto 328 personas. «Yo, francamente no lo creo. Hubo más muertos», afirma Minoru. «Las muertes estuvieron en todas las tribunas. Y muchos perdieron la vida aplastados porque no pudieron salir. Estaban cerradas todas las puertas». Esto último motiva a que se reflexione sobre la seguridad en espacios públicos masivos al cumplirse 54 años de aquel suceso.

Inicio | Nosotros | Legal | Politica de privacidad | Redes de Conectividad | Infraestructura | Soporte Panel de control | Contactenos |
Perú Shimpo. Copyright © 1997 - 2011
Este sitio está protegido por las leyes internacionales de derechos de autor y marca registrada. Todos los derechos reservados.
al usar este sitio web aceptas los terminos y condiciones a continuacion: se prohibe el uso y copia de informacion y lementos de nustro sitio web sin previo consentimiento , la territorialidad de jurisdicción a la Republica del Perú, para mas informacion vea : condiciones de uso