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El tsutsumi y los furoshiki: una alternativa frente al plástico
martes, 14 de agosto de 2018 | 6:31 PM
El tsutsumi y los furoshiki: una alternativa frente al plástico

Por: Milagros Tsukayama

Desde que comenzó su producción a escala industrial en los años 50, el plástico se ha convertido en el preferido de los consumidores. Desde entonces hasta el 2015, hemos producido ocho mil trescientos millones de toneladas de plástico virgen y, al mismo tiempo, hemos generado seis mil trescientos millones de toneladas de residuos plásticos, de los cuales solo el 9% ha sido reciclado, el 12% ha sido incinerado y el 79% restante ha ido a parar a vertederos y entornos naturales (como nuestro mares). 

Lo más alarmante de estas cifras es que muchos de estos plásticos tardan cientos de años en degradarse, lo que significa una acumulación de residuos plásticos año tras año. Solo en Lima, generamos 3600 toneladas de estos residuos por año, en donde se incluyen las bolsas de plástico y envases de un solo uso. Pero, sin necesidad de recurrir al plástico, un envase también puede ser higiénico, funcional, estético y ecoamigable a la vez. Como una atractiva propuesta, encontramos al tsutsumi o el arte tradicional japonés de envolver.

Tsutsumi: «envolver el corazón propio»

En japonés, tsutsumi significa ‘paquete’ y tsutsumu, ‘envolver’. Pero su significado esencial se refleja en su kanji tsutsu (包), que simboliza a un bebé dentro del útero de la madre, «envuelto» cuidadosamente por el líquido amniótico. A su vez, se dice que tsutsumu se deriva del verbo tsutsushimu, que significa ser discreto o contenerse de expresar abiertamente los propios sentimientos. Es por eso que en Japón los obsequios son envueltos con especial cuidado y detalle, porque al hacerlo, uno está «envolviendo su propio corazón». 

Envolturas que nacieron de la naturaleza

Antes de convertirse en un arte, el tsutsumi tenía un carácter básicamente utilitario en Japón. A pesar de la falta de recursos minerales, Japón ha sabido aprovechar su  naturaleza y convivir con ella, resaltando la funcionalidad y estética de la paja, la madera y el bambú (caña y hojas), así como el papel, la arcilla y la tela, como recipientes y envolturas. Como el arroz es uno de sus principales cultivos, mayormente se ha empleado la paja para el transporte y almacenamiento de los alimentos. Como ejemplos de envolturas naturales, podemos mencionar: el tamagotsuto, que es una envoltura hecha de paja que permite transportar hasta 5 huevos a la vez. Su intrincado entrelazado mantiene separados los huevos entre sí y evita que se rompan, incluso ante movimientos bruscos. Transmite, además, la frescura y un calor similar al que ocurre cuando los huevos son recién empollados. Otra envoltura natural está en el chimaki, que es un mochi envuelto en una hoja de bambú. Esta hoja es ideal para cocinar el arroz glutinoso al vapor, le da un sutil aroma e inhibe el crecimiento de las bacterias. También podemos mencionar al hamo-sushi o sushi de hamo (especie de congrio), que es servido dentro de una caña de bambú, en donde mantiene mejor su forma. Como un envase más elaborado, están los juubako, que son cajas de madera laqueadas que se apilan una sobre otra para transportar y conservar la comida, sobre todo de Año Nuevo y celebraciones especiales. En la actualidad, muchas de estas envolturas y recipientes naturales han sido reemplazadas generalmente por cerámica, que incluso emula a los «recipientes originales», en donde un plato puede tener forma de hoja o de una caña de bambú, recordándonos así su origen.  

El furoshiki: historia de una tela

Por su belleza y su actual mensaje ecológico, el furoshiki merece una mención aparte. Consiste en un cuadrado de tela para envolver y transportar objetos. Antiguamente era conocido como tsutsumi y su origen data de la era Nara (710-794), cuando era usado para envolver objetos de valor. Los koromozutsumi (envoltura para ropa) de la era Heian (794-1192) y los hirazutsumi (envoltura plana) de la era Kamakura (1192-1338) eran las telas que la gente usaba para envolver la ropa. Pero fue en la era Muromachi (1336-1573) en donde el furoshiki recibió su nombre, tal y como lo conocemos actualmente. Literalmente, furoshiki significa ‘extender en el baño’, porque era una tela que se extendía sobre el piso de los baños públicos para dejar la ropa y aislarla del resto. Dentro de los furoshiki, la gente llevaba ropa limpia y artículos de tocador. Con el tiempo, se popularizó su uso para transportar objetos y envolver obsequios. Sin embargo, tras la Segunda Guerra Mundial, la población creció. Al masificarse el consumo y la producción, se prefirió la comodidad de las bolsas de plástico, quedando los furoshiki casi en el olvido. Pero fue en el 2006 que se buscó reavivar su uso con la campaña «Mottainai Furoshiki», impulsada por la ministra de Medioambiente de Japón, Yuriko Koike, como respuesta al uso excesivo de las bolsas de plástico. En la actualidad, el furoshiki resulta atractivo desde el punto de vista ecológico, incluso para Occidente. 

El envoltorio ideal

Aunque los materiales mencionados anteriormente pueden adaptarse a la forma del producto que se va a envolver (como el papel o la paja), no hay duda de que se requiere cierta habilidad, además de tiempo y paciencia, para su ejecución. En nuestra rutina diaria, el furoshiki sería un envoltorio ideal: no pesa ni ocupa espacio (puede guardarse doblado en el bolsillo o la cartera), es reusable porque está hecho de tela y por la variedad de diseños, también es estético. Existen diversas técnicas para envolver, prácticamente, cualquier objeto, usando solo un furoshiki: el bin tsutsumi (para envolver una botella o dos), el katakake fukuro (para llevarlo en el hombro como bolso), el suika tsutsumi (para envolver objetos redondos, como una pelota o una sandía), el tesage bukuro (para usarlo como bolso de mano para objetos pequeños), entre otros. 

Para el Perú, una alternativa ecológica

Para este 2021, en donde se proyecta la eliminación de las bolsas de plástico de un solo uso y los envases descartables de tecnopor en el Perú, podemos aplicar a nuestra realidad el arte funcional del tsutsumi. Con la diversidad de recursos naturales que tenemos, podemos crear envases simples y ecoamigables. Y para comenzar, los furoshiki se presentan como una alternativa ideal, junto con las bolsas ecológicas. 

FUENTES:

Japanesque. Tsutsumu: The Art of Japanese Packing (1994. Video publicado en Youtube por pjchmiel); BBC (2017); Kyodo Shiko (2014); Roland Geyer et al. Production, use, and fate of all plastics ever made (2017); Alice Misciagna. Il packaging tradizionale giapponese (2014) y Diario El Comercio (2018).

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