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El amor en tiempos de racismo
miércoles, 3 de abril de 2019 | 7:06 PM
El amor en tiempos de racismo

Por: Milagros Tsukayama

En el amor, no siempre todo será color de rosa. Hay prejuicios que ponen trabas al amor, que se sienten (y se ven) a flor de piel. En los últimos años, los matrimonios interétnicos (conocidos también como matrimonios interraciales o mixtos) han aumentado y la pareja más famosa es el Príncipe Harry y su esposa Meghan Markle del Reino Unido; aunque todavía persisten los prejuicios. En el Perú, tres de cada cinco peruanos rechazarían que un familiar se case con un afro-descendiente. Y en nuestra colectividad nikkei, ¿cuántos matrimonios interétnicos hay? Es como para sacar una película o un canal de Youtube. La youtuber Rashidat Amanda Oumiya es un ejemplo de las miles de historias de amor interétnico que existen en el mundo, en donde los obstáculos y trabas solo pueden superarse con amor, sobre todo entre una afro-americana y un japonés.

Rashidat y Daisuke, una historia sin filtros

Rashidat Amanda Oumiya es una youtuber afro-americana casada con Daisuke Oumiya, un salaryman japonés. Aunque hace dos años colgó su último video, el internet la perennizó y encontramos su historia vía The Japan Times.

Rashidat vivía en Hokkaido como profesora de inglés y se divertía los fines de semana en Sapporo, en donde conoció a Daisuke, en un pub local. “Atractivo, mayor que yo y parecía un chico serio. Súper amable y gentil, aunque para algunos, daba miedo”, contó. El flechazo fue casi instantáneo. Daisuke fue quien tomó la iniciativa y confesó su amor en menos de una semana. Para Rashidat, Daisuke era diferente a los japoneses que buscaban ligar con ella y no querían ninguna relación seria. 

Pero, enamorarse en Japón no estaba sus planes. Rashidat era profesora y había venido a Japón para enseñar inglés con JET, el programa Japan Exchange and Teaching. “Pero, pasó”, dijo, al recordar cómo su vida cambió cuando conoció a Daisuke. Dos meses después, Daisuke tuvo que mudarse a Fukuoka por trabajo y pidió a Rashidat que fuera con él. Rashidat dejó todo (incluso el programa JET), se casaron a los cinco meses y tuvieron a su primera hija. Pero las trabas recién comenzaban o, mejor dicho, se acentuaron.

Lo más difícil era la comunicación. Ninguno dominaba el idioma del otro, mezclaban el japonés y el inglés y hasta usaban diccionarios electrónicos. ¡Qué frustrante era comunicarse así, estando además embarazada en Japón y con la familia lejos! Entre Rashidat y Daisuke hubo mucha tensión. Ella no podía expresar todo lo que sentía y para complicar las cosas, Daisuke era el típico japonés callado y que no tenía mucho que decir. Pero Rashidat superó esta traba, inspirándose en sus padres que pasaron por una situación similar. “Mi papá tuvo que dejar Nigeria y mudarse a otro país como los Estados Unidos para estar con mi mamá”, recordaba. El papá de Rashidat sabía que la relación de su hija y Daisuke iba a funcionar, porque él ya había pasado por lo mismo. 

Pero la soledad y aislamiento, además de sentir que la gente la señalaba con la mirada por ser una extranjera negra y embarazada en Japón, terminaron por desplomar su autoestima, pasando de ser una chica extrovertida a casi una hikkikomori. No quería salir de casa y ganó varios kilos extras. Ahora, la gente la miraba también por ser gorda. En Japón, los hospitales tienen un límite de peso, que estresa incluso a las propias japonesas que hasta hacen dieta antes de su chequeo médico para ahorrarse el regaño de su médico. Por eso, su hija nació por parto inducido. ¡Los doctores no querían que Rashidat ganara más peso! Para Rashidat era duro ver a japonesas embarazadas y que no parecían estarlo. “Yo, que soy grande por naturaleza, sentía como si me compararan siempre con ellas”. Hasta el médico se sorprendió que Kina, la hija de Rashidat, naciera solo con 2.7 kg. “¡Qué sorpresa! Es más pequeña de lo que pensé”. La falta de apoyo le trajo arranques de depresión tras el parto. Muchas japonesas cuentan con la ayuda de sus mamás al dar a luz y las ayudan con el bebé, pero Rashidat estaba sola: su mamá no pudo venir a Japón hasta después de 2 meses y la mamá de Daisuke tampoco podía ayudarla a causa de una lesión. Rashidat tuvo que aprender a ser mamá por sí misma. 

Estas y otras trabas, Rashidat las ha compartido en su canal de Youtube (RamandaBDaisuki Japan). A muchas chicas les gustan los asiáticos y buscan una relación como la que Rashidat tiene con Daisuke, quien la comprende y apoya incondicionalmente. Quienes buscan encontrar el amor verdadero en un japonés (o en cualquier otra persona), Rashidat recomienda paciencia (gaman). Saber esperar y saber lo que uno quiere y no conformarnos ante la desesperación, porque habrá muchas personas a nuestro alrededor, pero con las que uno no necesariamente se ve en una relación a largo plazo. Solo hay que andar con calma, conocer a la persona y si sentimos que hay algo, ¡quién sabe! Quizás sea el indicado. Pero, “no vendas tu alma por un japonés, los hombres son solo hombres”, aconseja.

Siete consejos para convivir con éxito

Y si ya encontraste a tu media naranja, Madame Riri, una blogger japonesa casada con un francés, menciona las 7 cosas que los japoneses quieren que sepas antes de que les des el “sí” (y que hemos adaptado a nuestra realidad peruana). 

1. No tomes las diferencias culturales a la ligera (además de amar a tu pareja, debes respetar y aprender su cultura, para evitar en el futuro no solo un choque cultural).

2. Conversen sobre el lugar en donde vivirán (¿en mi país o en tu país? y ¿cada cuánto tiempo podré ver a mi familia? Recuerden que el pasaje aéreo es caro).

3. Aprende el idioma de tu pareja (que tu pareja se esfuerce por aprender tu idioma y tú no, ¿es justo?).

4. Piensen en los futuros hijos (al pensar en donde vivirán, también deberán pensar en el futuro de sus hijos. ¿En dónde tendrán una mejor vida y educación?).

5. Revuelvan los prejuicios con la comida (si tu paladar acriollado solo se acostumbra a los makis, ¿qué comerán cuando vivan juntos?  Mejor, lleguen a un acuerdo).  

6. Piensa en la muerte (planifica el futuro, incluso ante un posible fallecimiento de la pareja. Si vives en el extranjero, ¿cuentas con alguien que te apoye?).

7. Llévate bien con los suegros (al menos, intenta. Eso incluye a toda la familia de tu pareja). 

Y lo más importante, es el amor. El amor es el que suaviza los defectos, cura las ofensas y hasta ignora los prejuicios de la gente. 

FUENTES: Evie Lund (Japan Today, 2016) “7 things Japanese people in int'l marriages wish they’d known before tying the knot”, Baye Mcneil (The Japan Times, 2015) “Don't sell your soul for a Japanese man”.

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