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Con menos bolsas de plástico, ¿aliviamos el problema?
jueves, 23 de mayo de 2019 | 7:57 PM
Con menos bolsas de plástico, ¿aliviamos el problema?

Por: Milagros Tsukayama

A partir de agosto, los supermercados y tiendas cobrarán S/ 0.10 por cada bolsa de plástico. Y muchos fast-foods ya dejaron de entregar cañitas (sorbetes). Además, existen diversos productos ecoamigables, siendo algunos más fáciles para reciclar que otros. Con estas medidas, similares a las aplicadas en otros países, lo que se busca es reducir el consumo del plástico. Sin embargo, la realidad es que producimos más plásticos y desechos de los que realmente podemos reciclar. 

Origen del reciclaje «Made in China»

Dice el refrán «la basura de uno es el tesoro de otro» y China se lo tomó en serio. Hasta el 2017, China ha sido el principal productor de desechos y el principal destino de los desechos reciclables a nivel mundial. Todo comenzó cuando los comerciantes chinos exportaban sus mercaderías a gran escala. Pero en lugar de traer los contenedores vacíos a China, los llenaban con desechos reciclables (como papeles, autopartes, teléfonos, cables, latas de aluminio, etc.), que adquiría de otros países y que luego serían usados para fabricar más mercadería. Así, China conseguía materia prima a un menor costo, optimizaba al máximo sus costos por transporte «ida-vuelta» y, además, quitaba un dolor de cabeza a los países que querían deshacerse de sus desechos. Sin embargo, China terminó contaminando su atmósfera por sus procesos de reciclaje (con la incineración de plásticos y de sustancias químicas nocivas para la salud). Ante esta realidad, entraron en vigencia nuevas leyes como la «Valla Verde» (2013) y la «Espada Nacional» (2018) para restringir el ingreso de más desechos plásticos al país, específicamente los de baja calidad. Esto alteró la rutina de la industria del reciclaje a nivel mundial, en donde los países desarrollados (principales proveedores de plástico de China) se habían acostumbrado a deshacerse de sus residuos de esa manera y a recibir un pago a cambio.  

Beneficios del reciclaje a gran escala

El periodista Adam Minter nos explica con ejemplos. China, que es el principal consumidor de cobre en el mundo, conseguía con el reciclaje un 50 % de este metal, proveniente de la chatarra que importaba del extranjero. Además, procesaba el 55 % de residuo de papel de todo el mundo. Otro ejemplo: para fabricar una lata reciclada de cerveza, se requiere 92 % menos de energía que una lata original. Solo en el 2016, China importó más de siete millones de toneladas de desechos plásticos de países como Estados Unidos, Reino Unido y Japón (equivalente al 70% de todo el plástico que se desechó en el mundo en ese año). Sin esta cadena de producción-reciclaje entre China y el resto del mundo, ahora hubiéramos tenido más basura acumulada y China hubiera consumido más materia prima virgen (a un costo mayor, que influiría en el precio del producto final).

China y su «Espada Nacional»

Por motivaciones medioambientales (y quizás también por orgullo, para dejar de ser conocida como «el basurero del mundo»), China ya no recicla la «basura extranjera». Del 60 % de residuos plásticos que China compraba a los países desarrollados en el 2017, pasó a un 10 % en el 2018. Si bien esto es un alivio para China, para otros resulta un problema. Hasta hace poco, países como India, Tailandia o Malasia recibían los desechos que China ya no aceptaba; pero ya anunciaron restricciones al plástico para el 2021, ante los problemas de salud que provoca su reciclaje. Esto preocupa, a su vez,  a países como Estados Unidos y Australia, que ahora tienen menos destinos para sus desechos y no tienen otra opción que procesarlos en su propio territorio (aunque pueden terminar enterrándolos o incinerándolos cuando sean difíciles de reciclar, o que de lo contrario, no resulte rentable). Desde que China aplicó la «Espada Nacional» en el 2018, ley que prohíbe la importación de 24 tipos de residuos (como papeles, cartón, textiles, metales y plásticos como PE, PET, PS y PVC, que son usados para fabricar las botellas de agua, los frascos de champú, los platos descartables, etc.), ahora solo pueden ingresar a China los residuos plásticos reciclados que tengan una pureza del 99.5 %, es decir, material casi virgen. En un futuro cercano, es posible que se agreguen más restricciones y la palabra «reciclable» ya no tenga sentido. 

¿Qué podemos hacer nosotros?

Ahora que China ha dejado de ser la «alfombra» en donde «escondíamos» la basura, vemos que el reciclaje no es la solución a nuestro problema de contaminación por desechos. Según Adam Minter, para reciclar los residuos se «necesita energía, agua y materias primas y, nada es reciclable al 100 %» (incluso, lo que aseguran serlo). Por eso, reducir y reusar sería mejor que reciclar. Pero aún tenemos malos hábitos de consumo. Acostumbramos a los niños a ignorar el problema ambiental con juguetes de plástico de un solo uso (como algunos que vienen envueltos con capas y capas de envolturas porque el «generar basura» es parte del juego) y como adultos, nos acostumbramos a comprar un celular solo porque salió un modelo nuevo o compramos cualquier cosa solo porque estaba en oferta. ¿Qué podemos hacer? Como recomendaciones, podemos preferir productos de calidad (que duren más), evitar las compras desenfrenadas y no generar basura innecesaria. Podemos, además, crear nuevos servicios alternativos (que resulten más atractivos que salir de compras por impulso) y en cuanto a las autoridades locales, estas pueden mejorar sus políticas de reciclaje en lugar de buscar nuevos rellenos sanitarios. En realidad, el problema del plástico no se soluciona solo con reducir su uso, porque aún se sigue estimulando el consumo (con el uso alternativo de bolsas de tela, etc.). Tampoco, podemos desaparecer el plástico reciclándolo (incluso del «tipo ecológico»), porque, si nos damos cuenta, ya no tenemos espacio ni tiempo para hacerlo. 

FUENTES: Daniel Pérez (El Confidencial, 2014), "El negocio global del reciclaje: China saca partido a la chatarra que Occidente desprecia"; Laura Parker (National Geographic, 2018), "El veto de China a la importación de basura desplaza la crisis de residuos al Sudeste Asiático"; diversos portales de noticias. 
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