Año de la inversión para el desarrollo rural y la seguridad alimentaria

Version Bilingüe
64 Años: diario de Bandera de la Colectividad Nikkei

Regresar
De Cusco a Tokushima
Puentes de Japón y Perú
martes, 30 de julio de 2019 | 6:41 PM
De Cusco a Tokushima
Galeria Imagenes

El Iya-no-Kazurabashi, el puente de lianas sobre el río Iya, se encuentra en las montañas de la prefectura de Tokushima (Shikoku). 

Dos leyendas explican su origen. La primera se remonta al siglo XII cuando los clanes Minamoto y Taira se enfrentaron en la guerra Genpei. Los hombres del clan Taira, también denominados Heike, mientras huían y buscaban un lugar seguro para establecerse, habrían construido una serie de puentes que fuesen fáciles de destruir después de haberlos cruzado. 

La segunda leyenda atribuye el origen de este puente a Kôbô Daishi (Kûkai), gran difusor del budismo y fundador de la escuela Shingon. Mientras viajaba por la zona, Kûkai, reconocido calígrafo e ingeniero, habría improvisado una forma de cruzar el río con las lianas y la idea se habría desarrollado hasta convertirse en una tradición de los lugareños. 

Sea como fuere, se sabe con certeza que en 1657 hubo hasta trece puentes colgantes construidos con lianas en el valle del río Iya, de los que se conservan tres.

Para crear los puentes, se dejan crecer a ambos lados del río dos lianas (vides) de Actinidia arguta (kazura), una enredadera particularmente agresiva y resistente. Cuando alcanzan la longitud requerida, se trenzan, se tejen y se tienden tablones para facilitar su cruce. 

El puente se eleva 14 metros sobre las aguas del río Iya, tiene 45 metros de extensión y dos metros de ancho.

Contrariamente a lo que sugiere la leyenda de los Heike, las lianas son muy resistentes y nada fáciles de cortar o destruir.

El Iya-no-Kazurabashi es el más puente colgante de fibras vegetales más famoso y reconocido del Japón. Ha sido designado como Importante Bien Popular del Japón.

En la era Taishô las lianas fueron sustituidas con cables, pero, en 1928, el puente fue restaurado con lianas con fines de promoción regional.

En la actualidad, para dar seguridad a los 350 000 turistas que cada año visitan y cruzan el puente, algunos cables aseguran la estructura. Pero la mayor parte del puente es de fibra vegetal que es restaurada cada tres años.

El puente Queswachaca, el puente colgante de ichu sobre el río Apurímac, se encuentra en el  distrito de Quehue (provincia de Canas) a  unos 110 km al sur de la ciudad de Cuzco.

El nombre del puente alude al trenzado de fibras vegetales que se utilizan en su construcción. 

El puente, elaborado a mano, formaba parte del antiguo sistema vial andino, conocido como Camino Inca o Qhapaq Ñan, y que comunicaba un territorio de más de dos millones de kilómetros cuadrados que se extendía desde lo que hoy es Colombia hasta los actuales Chile y Argentina.

Cada año, en el mes de junio, el puente es renovado totalmente y para ello las unos 1000 pobladores de las comunidades de Winch'iri, Chaupibanda, Ccollana, Quehue y Perccaro juntan sus esfuerzos en ceremonias y rituales que se remontan a la época del imperio incaico. 

Las mujeres de estas comunidades son las encargadas de trenzar el ichu de la variedad qoya (Festuca dolichophylla). La fibra del ichu tiene 2-4 milímetros de grosor y entre 65 u 110 cm de largo. El trenzado continuo y en varios niveles permite tejer las sogas necesarias para toda la estructura del puente. El aporte de las mujeres termina aquí porque el tendido del puente es tarea reservada a los varones. Los lugareños creen que la mujer atrae la q’encha, voz quechua para designar la mala suerte, lo que puede propiciar percances divinos.

Seis grandes sogas matrices son ancladas a las bases de piedra, una en cada lado del río y, luego, avezados tejedores, haciendo de equilibristas, caminan sobre ellas y van tejiendo el resto del puente. 

Esta espléndida y singular obra de ingeniería andina fue incluida en 2013 en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco. Lo que este reconocimiento destaca son las técnicas ancestrales transmitidas de generación en generación desde la época de esplendor del Imperio inca hasta nuestros días, así como las ceremonias y rituales de carácter religioso que acompañan la reconstrucción anual del puente.

Con la posibilidad de contar con un puente más sólido y duradero, la reconstrucción anual del puente Queswachaca no es un caso de mera nostalgia por el pasado o un sentimentalismo impráctico. El trabajo conjunto de reconstrucción es un ejemplo de la minka andina, una tradición precolombina de trabajo comunitario voluntario con fines de utilidad social o de colaboración mutua. La reconstrucción del puente vincula y afianza los lazos de las comunidades participantes. (FraKazu)

Inicio | Nosotros | Legal | Politica de privacidad | Redes de Conectividad | Soporte| Diseño de Páginas Web | Contactenos |
Perú Shimpo. Copyright © 1997 - 2019
Desarrollado por Diseño Web Perú S.A.C
Este sitio está protegido por las leyes internacionales de derechos de autor y marca registrada. Todos los derechos reservados.
al usar este sitio web aceptas los terminos y condiciones a continuacion: se prohibe el uso y copia de informacion y lementos de nustro sitio web sin previo consentimiento , la territorialidad de jurisdicción a la Republica del Perú, para mas informacion vea : condiciones de uso