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Libros japoneses que revelan su contenido (sin tener que leerlos)
jueves, 8 de agosto de 2019 | 4:22 PM
Libros japoneses que revelan su contenido (sin tener que leerlos)

Por: Milagros Tsukayama

Dicen que no debemos juzgar a un libro por su portada (o su cubierta), pero también dicen que la primera impresión es la que cuenta. Generalmente, un libro con una buena cubierta atrae al lector, despierta su interés para hojearlo (y leerlo) y, con un buen diseño, incluso puede revelar su contenido y la esencia del autor. Y si hablamos de libros en papel, hasta pueden llegar a ser un placer para los ojos y el tacto.

Comencemos por su encuadernación

Los libros en Japón tienen una historia que data del siglo VIII. Se usaba papel washi, que está hecho en fibra durable que no se decolora ni se deteriora fácilmente, lo que ha permitido que los antiguos escritos se conserven hasta la actualidad. Hasta que no se popularizó la impresión mecánica, todo era manuscrito. Los primeros libros tenían forma de rollo (kansubon) y de abanico o armónica (orihon), siendo esta última usada para los sutras budistas por ser más fácil de manipular y más resistente, porque las hojas se plegaban y ya no se enrollaban. Con el tiempo, aparecieron otras formas de encuadernación, similar a las actuales, como el tipo “mariposa” (detchōsō), en donde se apilan varios folios de papel (hoja doblada por la mitad) y se unen con pegamento por el doblez (que sería el lomo), consiguiendo un efecto que nos recuerda a las alas de la mariposa cuando abrimos el libro. Pero por el pegamento, los libros se volvían vulnerables a los ataques de insectos, por lo que se prefirió la encuadernación cosida, como el tetsuyousou o yamato-toji (siendo reconocida generalmente como una encuadernación oriunda de Japón, en donde se unen varios folios de papel cosidos entre sí para formar un libro), la “encuadernación en bolsa” o fukuro-toji (en donde los folios se cosen por el borde opuesto al pliegue, formando una “bolsa”). Estos cinco tipos de encuadernaciones no solo tenían la función de proteger el contenido, sino que le añadían un valor estético; cualidad que hasta ahora apreciamos. Por ello, en la actualidad, existen talleres para aprender el arte de la encuadernación japonesa, incluso, fuera de Japón. Pero así como el arte comienza con la inspiración, ¿por qué no echamos primero un vistazo a algunos libros de la Biblioteca Nacional de la Dieta de Japón?

Una pequeña selección de libros “curiosos y raros”  

La Biblioteca Nacional de la Dieta de Japón celebró su 70.o aniversario en el 2018 con una exhibición que incluyó libros “raros y curiosos”. Algunos de estos libros destacan por su originalidad, pero no precisamente por su contenido.

Saionji Kinmochi es un libro escrito por Kimura Ki y publicado por la editorial Shomotsu Tenbosha en 1933. Como título, lleva el nombre de su protagonista, Saionji Kinmochi, quien fuera dos veces primer ministro de Japón (1906 y 1911), pero que también era conocido por su predilección al bambú y por eso era llamado “Chikuken” (chiku significa bambú en japonés). Y esto último no pasó desapercibido en este libro.

El lomo del libro consiste en tres piezas de bambú unidas firmemente con cordel y la cubierta está hecha con vainas de brotes de bambú. El título del libro está tallado sobre el bambú (lomo). Se prestó sumo cuidado al diseño, para que no dañe ninguna superficie (mesa o escritorio) y las vainas de bambú han sido preparadas para que no se desprendan fácilmente con el tiempo y sean fáciles de limpiar.

Otro libro publicado por esta misma editorial (Shomotsu Tenbosha) es Shosai no Gakujin (Alpinista en una investigación), escrito por Kojima Usui en 1934. Su cubierta está hecha de corteza de árbol finamente cortada que, a simple vista, parecería papel washi, y en el lomo tiene un diseño de mosaico que en realidad son capullos de gusanos de bolsa. En total, se hicieron 980 copias del libro, por lo que se usaron casi 30 000 capullos (aproximadamente unos 30 por libro). La razón de incluirlas era porque estos gusanos habitan en las montañas y la corteza usada en la cubierta proviene del sudeste de Asia y Oceanía, que corresponde a una oración que aparece en el libro sobre Paul Gauguin. Todas las ilustraciones incluidas en la cubierta y hojas de guarda, así como los detalles ya mencionados, tienen relación con el contenido del libro. 

La creatividad que tenía esta editorial, Shomotsu Tenbosha, para hacer encuadernaciones “únicas”, se debe a su fundador, Saito Shozo, quien se consideraba “un loco por los libros” y era aficionado a las manualidades librescas. Uno de sus primeros trabajos fue Shimi Hanjo Ki, de Roan Uchida. Guiándose por el título, Saito pegó un viejo papel agujereado por pescaditos de plata (shimi en japonés) en la hoja de guarda e imprimió una imagen de éstos en color plata. En otro libro, Shochi no Sanpo (Caminata de un loco por los libros), Saito usó el papel de viejas sombrillas para la cubierta. Otros materiales “inusuales” que Saito usó fueron mallas para mosquitos, algas nori, piel de salmón o serpiente, hasta periódicos viejos; inspirándose en el título o contenido del libro. 

Otra obra catalogada como “rara y curiosa” por la biblioteca, es Shiki Tesei Haiku Karuta del poeta Masaoka Shiki, realizado entre 1894 y 1895. Consiste en un juego de cartas de 100 poemas haiku de 100 autores, que Shiki escribía en cada carta (karuta) que su madre y su hermana menor hacían de los sobres de medicina que él tomaba por su enfermedad. Y así, la biblioteca custodia otras publicaciones más (a la fecha, su colección total asciende a unos 43 000 000 de artículos).

Seguramente, muchos de nosotros ya quisiéramos hojear algunos de estos libros sin que hayamos leído su contenido ni resumen. Y esa es una ventaja que hasta ahora tienen los libros de papel frente a su competencia virtual.   

FUENTES:

National Diet Library (2018) “A Treasure Box of Books. The 70-year History of the National Diet Library and Its Collections”, National Diet Library Newsletter (Akiko Ishida, 2010) “Shosai no gakujin. A book bound with bagworms published by Tembo shah”, Sasaki, Takahiro (2016) “A Comparison of Western and Japanese Classical Books: Bindings and Illustrations in Focus”, American Bookbinders Museum (2015) “Japanese Bookbinding”.
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