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José Luis Inagaki aspira a preparar campeones de lucha
viernes, 6 de septiembre de 2019 | 2:54 PM
José Luis Inagaki aspira a preparar campeones de lucha

Por: Rubén Kanagusuku

«Por amor al deporte, quiero sacar campeones en lucha libre» comenta José Luis «Ruso» Inagaki Mendoza tras presenciar los últimos Juegos Panamericanos Lima 2019 realizados recientemente en nuestra capital. Él, cuyo nombre figura en la Videna en el cuadro de los medallistas que trajeron medallas a nuestro país, en la siguiente entrevista nos comenta acerca de su paso por el deporte, su experiencia como dekasegi en Japón y sus proyectos a futuro.

¿Cómo fueron sus inicios en el deporte?

Me inicio en el judo a la edad de 8 años. Mi papá habló con mi tío Mario Inagaki, judoka 2.o dan y me llevó a una de las mejores academias de la época. Era el Club Wilson, el la avenida Wilson, una academia humilde comparada con el Nippi u otros clubes de la época. Pero había un gran entrenador, Andrés Pacheco, que era muy amigo de mi tío Mario y me recomendó con él, que era judoka y luchador.

¿Dónde practicó lucha?

En la federación, paralelo al judo. A los once años, entré a la primera selección al mundial. El mérito de los luchadores y dirigentes fue que el campeonato empezaba a los 13 años y duraba hasta los 16 años.

¿Cuándo fue su primer campeonato?

Fue en el mundial de Albuquerque en Lucha en 1978, quedé cuarto en el mundial y quedamos quinto lugar por equipos con seis luchadores. En 1979, me llevaron al campeonato mundial de San Diego, California, y allí consigo el subcampeonato mundial.

Luego, en los Juegos Bolivarianos en Barquisimeto, Venezuela, en 1981. Tenía 15 años. Pese a ser infantil, fui a luchar en el campeonato de la categoría mayores y conseguí la medalla de bronce a esa corta edad. Con 16 años, fui al Campeonato Juvenil en Colombia y traje dos medallas de bronce, una en lucha libre y una en lucha grecorromana. En Panamá, quedamos subcampeones panamericanos por equipos a nivel de lucha libre.

Luego vinieron los Juegos Panamericanos en Caracas (1983) y fuimos cerca de 300 deportistas. Carlos Ora consigue la medalla de oro para Perú en tiro. La medalla de plata la traje en lucha estilo sambo, que es la mezcla de judo, lucha libre y lucha grecorromana.

En el Campeonato de Lima, a nivel mayores, logro dos medallas de plata para el Perú.

Durante la Olimpiadas de Los Ángeles 1984 nació mi hija y no pude continuar pues el deporte en ese tiempo no daba nada. Mas bien gastábamos. Nosotros mismos nos solventábamos nuestras vitaminas y gastos.

¿Era diferente el judo y la lucha libre de aquella época?

Claro. En ese tiempo había varios buenos en cada categoría y te veías obligado a entrenar por ti mismo. Ahora a los deportistas los apoyan más comparado con ese entonces.

¿En que año fue a Japón?

Justo el 16 de diciembre de 1996, día de mi cumpleaños. Mi hermana estaba allá. Está casada con un funcionario japonés de JICA. Llegué a Nagano, ciudad de Komagane. Era una ciudad pequeña. Estuve dos o tres meses y me fui a Osaka a trabajar en pachinko. Tampoco me gustó. Y fui a Nagoya, me gustó y me quedé. Trabajé solo dos años en una fábrica, pues no sabía hablar el idioma ni conocía Japón.

Antes de ir a Lima, tenía un negocio de chatarra. Hasta ahora seguimos con eso. Yo empecé en Nagoya con una movilidad, usándola para llevar visitantes a Universal Studios, consiguiéndole trabajo a los extranjeros hasta que conocí a un japonés, Yano san, de la empresa Chibas, y trabajé con él y me dio una fábrica para que meta a la gente a trabajar. Allí puse una tienda de carros con un japonés y mis hermanos Mitsuo y Yuzo. Luego, puse con un amigo de colegio una pollería, Pollo Loco. Al concluir la etapa de la pollería, empecé con el negocio de la chatarra y conocí al japonés que compra toda la chatarra en todo el Japón. Él se reía pues todos llegaban con tremendos trailers y yo llegaba con una van de esas que hacen taxi y metía mi chatarrita y el dueño me vio y me mandó a llamar. Le dije que ya desde el Perú conocía el negocio. Me dijo que haga mi grupo de peruanos y empecé a enseñarles a los extranjeros el negocio de la chatarra y así se hizo Inagaki Metal. Ahora trabaja con el nombre de mi hermano.

Actualmente, ¿cómo se dedica a transmitir sus conocimientos de lucha libre?

Un luchador, Johan Soto, me invitó a ver sus alumnos. Fui con el ayudante del entrenador oficial de la selección nacional de lucha y me dio buenas referencias. Me dio la dirección, en la cuadra 30 de la avenida Colonial; en la azotea, humildemente tenía sus pesas y sus colchonetas. Pregunto por los alumnos y no estaban. Veo a su hijo y tiene condiciones. «Tengo este reto» le dije. Voy a empezar con él. Le enseñé unos días y lo llevé a competir. Dio buena pelea a sus 15 años. Tiene que saber judo también, los dos estilos para llegar a élite. Quiero llegar a sacar mis propios luchadores que sean competitivos a nivel internacional.

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