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Hirohito: el remordimiento por la Segunda Guerra Mundial que nunca salió a la luz
sábado, 15 de febrero de 2020 | 2:52 PM
Hirohito: el remordimiento por la Segunda Guerra Mundial que nunca salió a la luz
Foto: NHK

Por: Milagros Tsukayama

El 17 de agosto del 2019, la cadena de radiotelevisión japonesa NHK difundió un especial titulado “Shōwa tennō wa nani wo katatta no ka” (“¿Qué contó el emperador Shōwa”?      ), en donde se revelaba el profundo arrepentimiento que sentía el emperador Showa (Hirohito) por la Segunda Guerra Mundial. Hirohito quiso expresarlo públicamente en un discurso de 1952, pero fue obligado a eliminar el párrafo en donde hacía alusión a su remordimiento y arrepentimiento. Este hecho no fue incluido en la historia oficial de la Agencia de la Casa Imperial, aunque quedó registrado en los diarios que escribió Michiji Tajima.

Antes del discurso de 1952

El 8 de septiembre de 1951, Japón y los 48 países con los que estuvo en guerra firmaron el Tratado de San Francisco, declarándose oficialmente el fin de la Segunda Guerra Mundial y la recuperación de la soberanía de Japón, que estuvo por seis años bajo ocupación estadounidense. Para conmemorar el evento, Hirohito dio un discurso público el 3 de mayo del siguiente año, es decir, cinco días después de que este tratado de paz entrara en vigor. El emperador insistió en incluir la palabra “remordimiento”, pero fue censurado por Shigeru Yoshida, el entonces primer ministro de Japón. Tajima anotó las conversaciones que este sostuvo con Hirohito entre 1949 y 1953, que fueron los años en donde ocupó el cargo de gran comisario de la Casa Imperial, registrando todos los pormenores de este discurso en sus diarios personales.

Todo comenzó con una carta cerrada 

Pero antes del discurso de 1952, Hirohito ya tenía intención de expresar públicamente su pesar por la guerra, como así reveló el descubrimiento hecho por Kyoko Kato en el 2003. Tras publicar la biografía de Michiji Tajima, Kato descubrió un sobre cerrado entre los documentos que la familia Tajima le había prestado. Al abrir el sobre, encontró dos hojas de papel que contenían el borrador del discurso de disculpas de Hirohito, nunca antes visto públicamente. Al parecer, este borrador fue escrito en 1948, aunque se sospechó de que no fuera escrito por órdenes del propio emperador. Sin embargo, Kato señaló que en este discurso aparece el pronombre personal “chin”, de uso exclusivo entre las autoridades de la realeza; descartando que Tajima lo hubiera usado sin el consentimiento del propio Hirohito.

Los diarios de Tajima

Entre las conversaciones que sostuvo con Tajima y que este registró en sus diarios, Hirohito expresó su deseo de incluir palabras de arrepentimiento en el discurso, de que Japón nunca más vuelva a pasar por una guerra; de que todos tenemos algo de qué arrepentirnos, sean militares o el gobierno; además de señalar a los militares como los culpables de que Japón haya entrado en guerra y de lamentarse de no haber sido capaz de controlarlos o haber pasado por alto sus acciones arbitrarias, que pasaban incluso por encima del gobierno. En estos diarios personales, se muestra la intención de Hirohito de haber querido terminar pronto la guerra, en lugar de abdicar al trono; además de expresar su horror ante los crímenes de guerra cometidos por militares japoneses fuera de Japón. Durante varios meses, Hirohito y Tajima redactaron juntos el discurso de arrepentimiento, el cual pasó por varias revisiones antes del 3 de mayo, la fecha central. Quien sugería las correcciones era el primer ministro Yoshida, eliminando palabras o frases como “arrepentimiento” o “en contra de mi voluntad” (en alusión a que Hirohito no estaba a favor de la guerra), consiguiendo eliminar, con la venia forzada del emperador, todo el párrafo alusivo al remordimiento. 

Hirohito tuvo que aceptar los cambios, porque bajo la nueva constitución, el emperador solo era “símbolo del Estado” y carecía de poder político. Si Hirohito hubiera reconocido responsabilidad de guerra, esto hubiera provocado inestabilidad en el gobierno y muchas cabezas rodarían, incluso la de Yoshida. Además, evocar palabras como “guerra” o “derrota”, hubiera reavivado sentimientos de guerra o razones para pedir su abdicación o podría haber terminado por confirmar la responsabilidad de Hirohito en esta guerra, entre otros supuestos. 

¿Por qué Hirohito no abdicó?

Según la interpretación occidental de la mentalidad japonesa, Hirohito debía abdicar o cometer suicido por honor, por los miles de japoneses que murieron por su nombre durante la guerra. No obstante, es posible que existan diversas razones por las que no lo hizo, según Mary L. Hanneman, autora de “Japan faces the World, 1925-1952”. Si Hirohito abdicaba y se quería conservar el sistema imperial, el príncipe Nobuhito Takamatsu, el hermano menor de Hirohito, probablemente ocuparía el trono como regente, hasta que Akihito, el hijo mayor de Hirohito, cumpliera la mayoría de edad. Sin embargo, Hirohito consideraba que sus hermanos menores no estaban aptos para asumir el trono, según le confió a su chambelán Michio Kinoshita. El príncipe Takamatsu había demostrado abiertamente estar a favor de la guerra, el príncipe Chichibu estaba enfermo y el príncipe Mikasa era demasiado joven y no tenía experiencia. Tras aceptar la recomendación del general Douglas MacArthur de no abdicar, Hirohito continuó en el trono para trabajar en la reconstrucción de Japón. 

Para los Estados Unidos, era conveniente absolver de culpa a Hirohito y mantenerlo en el trono, porque Hirohito mantuvo una actitud colaboradora tras la rendición de Japón y, en caso de que Hirohito hubiera reconocido responsabilidad y hubiera sido condenado como criminal de guerra, ¿cuántos importantes criminales de guerra hubieran sido exonerados de toda culpa? 

Además, si el pueblo japonés veía cómo Hirohito era juzgado y condenado como criminal de guerra, quien hasta ese entonces era considerado como “arahitogami” o deidad humana, esto hubiera provocado fanatismo, caos y revueltas dentro de todo Japón; un escenario impensable para la ocupación estadounidense.

Según una encuesta del Yomiuri Shimbun de agosto de 1948, más del 90% de los 3080 japoneses encuestados respaldaba el sistema imperial bajo la nueva Constitución (como símbolo del Estado sin poder político), el 68.5% quería que Hirohito siga siendo el emperador de Japón, el 18.4% prefería su abdicación y que su hijo Akihito sea quien asuma el trono y solo el 4% opinó a favor del fin del sistema imperial. Con esta popularidad, es posible que Hirohito estuviera convencido de que el pueblo japonés quería que continuara el sistema imperial y con él en el trono; por lo que decidió asumir su nuevo rol como shocho tenno o emperador simbólico y trabajar junto con su pueblo para reconstruir Japón. 

¿Hirohito se sentía realmente culpable?

Aunque fuera absuelto de toda culpa, Hirohito cargaba con su propia conciencia. En los últimos años de su vida, Hirohito había expresado a sus confidentes y colaboradores más cercanos su deseo de morir, para no prolongar la angustia de escuchar que alguien lo acuse como responsable de involucrar a Japón en la guerra. “No hay razón para tener una vida más larga [...] solo aumentaría mis posibilidades de ver o escuchar cosas atormentadoras”, dijo el 7 de abril de 1987 a su chambelán Shinobu Kobayashi, quien registró estas conversaciones en su diario personal, como lo hizo Tajima. 

A pesar de las críticas, Hirohito no se desligó de su responsabilidad de guerra, y, más bien, había declarado públicamente que no le importaba lo que a él le pasara, mientras su país, la casa imperial y su gente estuvieran a salvo. Algunas evidencias demostrarían que Hirohito no pretendía escapar de las consecuencias de la derrota, como cuando expresó su deseo de visitar a su madre, la Emperatriz Viuda, para darle un último adiós y la preparación que hizo con anticipación del “Monólogo” para el eminente juicio que vendría por ser un “criminal de guerra”. No obstante, con la propuesta de MacArthur, Hirohito salvó su destino.

Aunque el emperador Hirohito nunca tuvo la oportunidad (ni permiso) para expresar su remordimiento por la guerra, aparentemente su hijo Akihito lo hizo por él. Akihito ha expresado públicamente su pesar por los crímenes cometidos por Japón durante la Segunda Guerra Mundial en diversas ocasiones y fue él quien abdicó de manera voluntaria en abril del 2019, aunque el argumento que dio fue su avanzada edad.

FUENTES:

NHK (2020) “Emperor Showa wanted to express ‘deep regret’ in speech, documents reveal”, The Mainichi (2019) “Emperor Hirohito sought post-WWII political input, expression of war regret: new docs”, Asahi Shimbun (2019) “New glimpses of Hirohito offer a chance to review wartime history”, Mary L. Hanneman (2001) “Japan faces the World, 1925-1952”, Miki Y. Ishikida (2015) “Toward Peace: War Responsibility, Postwar Compensation, and Peace Movements and Education in Japan”, Gene Kramer (1989) “MacArthur and Others Resisted Wartime Passions And Spared Emperor”, ABC News (2019) “New documents show Japan's wartime emperor had deep regrets” por Yuri Kageyama, Noriko Kawamura “Emperor Hirohito and the Pacific War, Nippon (2019) El otro legado de la ocupación por Masuda Hiroshi, The Japan Times (2012) “Evidence of the Showa Emperor's deep regret” por Hiroaki Sato.
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