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Munetaka Ganaha: así se vive el estado de emergencia en Okinawa
lunes, 27 de abril de 2020 | 10:04 AM
Munetaka Ganaha: así se vive el estado de emergencia en Okinawa
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Por: Milagros Tsukayama

Munetaka Ganaha es barranquino de nacimiento e ingeniero civil y de sistemas de profesión, pero dedica esfuerzos por difundir las costumbres de Okinawa. Es autor del primer Diccionario Okinawense-Castellano (2016). Siendo sansei uchinaanchu, el sueño de Ganaha ha sido vivir y trabajar en Okinawa, pero no encontraba muchas oportunidades laborales como ingeniero o banquero. Gracias al Dr. Katsunori Yamazato, rector de la Universidad de Meio de Nago, Ganaha es profesor visitante de esta casa de estudios y, desde hace varios años, tiene como encargo investigar la inmigración okinawense al Perú, así como a Brasil, Bolivia y Argentina. 

Este año, Ganaha decidió vivir en Okinawa por año y medio, junto con su esposa Akiko, para aprender más sobre el idioma y costumbres de Okinawa, y así “poder compartir estas experiencias a mis paisanos en Latinoamérica”, confesó. Pero su llegada a Okinawa coincidió con el cierre de fronteras. Perú Shimpo conversó con Munetaka Ganaha, para saber cómo se vive el estado de emergencia en Okinawa, que fue decretado el pasado jueves 16 para todo Japón.   

¿Qué medidas está adoptando su localidad frente a la situación de emergencia?

Mi esposa y yo llegamos a Okinawa el 12 de marzo, unos días antes de que Perú cerrara sus fronteras. Desde esos días, hace 5 semanas, la situación ha cambiado radicalmente. Cuando el gobierno japonés decretó quedarse en casa y que dejaran de atender ciertas instituciones y negocios que congregaban a gran cantidad de personas como escuelas, teatros, centros comerciales, hoteles, parques de entretenimiento, restaurantes, etc., la vida se desarrollaba en forma casi normal. Cuando nuestro avión llegó a Narita, pudimos ver que el aeropuerto y las calles de la ciudad estaban casi desiertas y las pocas personas que caminaban llevaban mascarillas. Sin embargo, al llegar a Naha, la gente llenaba tiendas, restaurantes, centros comerciales y cines, además de que no llevaban mascarillas, como si el problema del coronavirus no tuviese nada que ver con Okinawa. 

La diferencia más notoria era la total ausencia de turistas chinos. Hasta enero, Okinawa recibía un crucero con 2300 turistas chinos cada 2 días, así que todos los hoteles, restaurantes, tiendas de regalos, farmacias, alquiler de autos y parques de entretenimientos estaban abarrotados de turistas chinos. Al 12 de marzo, ya no se veía ninguno. En esos días, el gobierno japonés no había decretado ninguna restricción para viajar, movilizarse o reunirse.

Durante las primeras 4 semanas de nuestra llegada a Uchinaa [Okinawa], estuvimos saliendo casi todos los días para hacer trámites en la municipalidad, abrir cuenta en el banco, comprar cosas para nuestro departamento en la Residencia de Estudiantes Extranjeros de Meio. Los centros comerciales en donde están las tiendas de muebles, de artefactos eléctricos, de colchones y edredones, de cortinas, etc. funcionaban en forma normal y solo los empleados de estos negocios usaban mascarillas. Lo mismo sucedía con las dependientas de los supermercados y restaurantes. El público okinawense no usaba mascarillas.

Desde que se amplió el estado de emergencia a todo Japón, el pasado 16 de abril, la actitud de todos los shimaanchu [“paisanos” en uchinaaguchi] cambió y todos, responsablemente, mantienen el “yaa gumai” o quedarse en casa. Esta no es una medida o costumbre nueva. Uchinaa es continuamente abatido por tifones y durante esos días, la gente hace “yaa gumai” en sus casas para protegerse de estos vientos huracanados.

¿Cómo ha cambiado su rutina?

Bueno, en realidad, todavía no he tenido ocasión de iniciar mi nueva rutina de trabajo en la universidad. Me siento como en el limbo. Ya estoy 5 semanas en Nago y no he podido comenzar nada.

Al llegar, me inscribí en dos cursos de uchinaaguchi [idioma de Okinawa], uno sobre religión y ritos y un cuarto curso sobre interpretación de textos antiguos de Okinawa (Omoro Soushi), pero todos estos cursos han sido cancelados ante la incertidumbre de no saber cuando se permitirán clases presenciales en grupo.

Todavía no he visitado a parientes ni a autoridades de la prefectura, de la municipalidad, del WUB (World Business Uchinanchu Network), etc. por el peligro de contagio.

¿Cómo ha reaccionado la gente?

Se nota una gran diferencia con la actitud que hay en Perú. Al principio, me preguntaba el por qué no se decretaba, directa y claramente, “toque de queda” o la prohibición de salir de casa o de abrir ciertos negocios; en lugar de solamente solicitar “quedarse en casa”, anunciar “quedémonos en casa”, solicitar “cierre voluntario” a los negocios. Las autoridades del gobierno central y el prefecto de Okinawa solicitan continuamente a la población “abstenerse de salidas innecesarias o no urgentes”, “evitar las tres Cs” (lugares cerrados, lugares con gran concentración de gente, conversaciones de cerca), mantener el “distanciamiento social”, y la gente obedece sin chistar. 

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