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Mary Higa de Daisuki Mensore: empresaria y mamá en tiempos de cuarentena
viernes, 1 de mayo de 2020 | 11:26 AM
Mary Higa de Daisuki Mensore: empresaria y mamá en tiempos de cuarentena
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Hace 2 años, Mary Higa compartió con Perú Shimpo su historia de emprendimiento, de cómo abrió Daisuki Mensore, un bazar de regalos en la zona más comercial de San Miguel. Mary ofrecía productos novedosos y traídos desde Japón, difundía cultura japonesa vía Facebook y atendía a cada cliente como si fuera el último; hasta que su local cerró por la cuarentena. Desde entonces, su rutina cambió. Ahora, Mary es mamá de tres adolescentes y ama de casa a tiempo completo, pero como emprendedora independiente no hay día en que no piense en su negocio y en las cuentas que hay que pagar. ¿Cómo afronta esta coyuntura? Mary lo resume en el refrán japonés “si te caes 7 veces, levántate 8” (“nana korobi ya oki”) y en esta entrevista, nos explica qué significa.

Cuando anunciaron la cuarentena y toque de queda, ¿cuál fue tu reacción?

Sí que me agarró por sorpresa. Yo escuchaba los rumores de lo que pasaba en China y Europa, pero no sabía que la cuarentena sería aquí de un día para otro y que duraría más de un mes. Pero si es para cuidar nuestra salud, está bien; ya que sin salud no podemos hacer nada. 

¿Cómo ha cambiado tu vida en esta “nueva realidad”?

Como pequeña empresaria, tomé esta pausa como un corto descanso, porque el negocio absorbe demasiado y fuera de él, todo lo tenía desordenado. Pero como mamá, el cambio fue más notorio. Yo me había sacrificado por tener mi negocio, pero terminé descuidando a mi familia que también pedía mi atención, tal y como lo comenté en la entrevista que me hicieron hace 2 años. Pero por la cuarentena, ahora puedo conversar y pasar más tiempo con mis hijos, algo que extrañaba hacer pero que había dejado por falta de tiempo. He podido conocer sus inquietudes y que ellos me conozcan más a mí. Ahora que estamos todos en casa ¡ya podemos comer juntos! Hemos jugado jenga y el bingo hasta tarde, incluso con apuesta y en donde yo siempre perdía. Mis hijos han aprendido a jugar damas chinas y el ludo tal y como yo lo jugaba, sin usar una pantalla sino tirando el dado y saltando los espacios. 

Con mi okaasan [mamá], también cambió la rutina. Busqué los CD y DVD para revivir  con ella las actuaciones de los chicos en el colegio o dentro del sonjin. Saqué los viejos álbumes de fotos para recordar a la gente que ya creció o que ya no está con nosotros. ¡Y la oba ha contado sus anécdotas a los chicos! Como cuando tenía que ir a la chacra a lomo de burro para sacar la fruta de los árboles y todos los sacrificios que tuvo que hacer para ayudar a criar a 11 hermanos en total... Ahora, mi mamá, mi hija y yo hemos quedado en preparar po-po, un dulce típico de Okinawa. Yo ya tengo la chancaca y los chicos, las ganas por comerlos.

¿Qué dificultades has tenido en ese tiempo? 

Dentro de casa, no es fácil convivir con tantas personas las 24 horas del día por más de 40 días. Cada uno necesita su espacio y me imagino que esto sucede en muchos hogares. Yo les pregunté a mis hijos: “¿están contentos de que mamá esté en casa y  vean su cara todo el día?”. Ellos me dijeron: “¡Sí! ¡Estamos comiendo rico todos los días!”. Pero como estoy acostumbrada a trabajar fuera de la casa, pienso por dentro “bueno es el culantro, pero no tanto” (risas).

Cuando pienso en mi negocio, mis preocupaciones se enfocan en las cuentas. Como todo pequeño empresario, tenemos que pagar el alquiler del local y mientras pasan los días sin poder trabajar, se complica la situación. Me daría mucha pena cerrar mi negocio, después de 7 años de haber superado innumerables dificultades para tenerlo. He leído que esta situación es como la que pasó Japón tras la guerra, que tuvo que comenzar desde cero. Sé que las cosas mejorarán, pero será lentamente. Como decía mi otoosan [papá]: al nikkei se le identifica por su fuerza, unión entre todos, sus ganas de salir adelante y cuando lo hace, ¡lo hace con mucho kimochi! Y como dice el refrán japonés: “nana korobi ya oki”. Si te caes 7 veces, levántate 8”. Hay que nadar contra la corriente, como lo hace el pez koi.

Ahora que los negocios están rediseñando sus estrategias de venta, ¿qué has pensando hacer en tu negocio?

Algo que me decían mis hijos es que ahora todo será por redes sociales. Hay mucha tecnología disponible para comprar, pagar y vender... Pero también, hay mucho que aprender. Así que decidimos implementar el servicio de delivery con un motorizado, con todas las normas de seguridad.

Esta es la historia de emprendimiento de Mary Higa en tiempos de cuarentena, en donde no queda otra opción que nadar contracorriente y tratar de superar las adversidades, como lo hace el pez koi. Y sobre todo, reinventarse, como ella misma se ha propuesto. Como dice Mary: “¡minna-san ganbarimashou!” [¡todos, vamos a esforzarnos!].

Pueden encontrar a Daisuki Mensore en Facebook.

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