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Mirada artística de ilustradora Celeste Vargas Hoshi sobre coronavirus
lunes, 6 de julio de 2020 | 5:15 PM
Mirada artística de ilustradora Celeste Vargas Hoshi sobre coronavirus
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Por: Ciria Chauca Falconí

Durante la prolongada cuarentena, que ha finalizado el 1 de julio después de más de 100 días, la ilustradora y artista visual Celeste Vargas Hoshi no ha parado de trabajar en nuevas creaciones. En estos cuatro meses de prevención del contagio de coronavirus Covid-19, tiene la seguridad que ha madurado como artista. Sobre todo se mantiene saludable. A la vez, ha extrañado a su “obachan” y a su papá. Ha evitado visitarlos, a manera de precaución.

Por la rama materna es descendiente de la prefectura de Niigata, Japón. Es egresada de la PUCP en la especialidad de grabado. Alcanzó el Premio al Mérito 2017.

Confiesa que visitar Japón ha sido un cambio radical en la búsqueda de un estilo artístico.

Durante la cuarentena ¿te has dedicado a crear ilustraciones?

Sí, en definitiva. Sí debo confesar que ha significado un gran cambio en mi rutina, especialmente porque ya no puedo ir a mi taller. Me faltan muchos materiales, pero eso ha hecho que me enfoque más en lo que es ilustración digital, y proyectos propios que venía aplazando hace tiempo. 

Creo que para mí la mejor manera de expresar lo que siento es a través del dibujo, así que comencé un reto de un dibujo por día con doodles acerca de cómo me sentía en la cuarentena. La incertidumbre, la ansiedad y el miedo lo volcaba en dibujos llenos de tinta negra que dejaban toda la mesa de la sala un desastre (mi familia me odió por eso entonces jaja), pero esa rutina de practicar día a día este tipo de expresión siento que me ha permitido madurar como artista, y, sobre todo, mantenerme saludable.  

¿Cuáles han sido como temas principales?

El primer mes estuvo lleno, como mencionaba, de dibujos con pinceles de tinta que me traje de Japón, hablando de las cosas buenas y las cosas malas que aparecían en la cuarentena. Ese mes fue particularmente extenuante mentalmente, me sentía fuera de foco y me costaba mucho concentrarme para trabajar. Trato de ser muy estricta con mis horas de trabajo, pues como dicen, la inspiración no viene de la nada, te encuentra trabajando. Y de repente me encuentro con muchas distracciones, ruidos y situaciones inevitables de la convivencia. 

Además por supuesto, igual tenía responsabilidades editoriales que cumplir: continuar mi trabajo de ilustración con contratos previos con 2 editoriales; sin embargo, me dio gusto poderles dar el tiempo que merece cada ilustración, en vez de hacerlo apurada, como normalmente es al ritmo en que vivimos. Esto por supuesto agotó casi todos los materiales artísticos que tenía en casa (cómo extraño mi taller), por lo que este tercer mes me he dedicado más a ilustración digital, el cual es un escenario casi completamente nuevo para mí, pero excitante, dado mi lado ansioso por nuevos retos. 

¿Cómo son las características de tus ilustraciones?

He de decir que me ha tomado (y sigue siendo así) un buen tiempo en encontrar una dinámica realmente mía. Tiendo a ser muy "camaleónica",  es fácil para mí adaptarme más a las necesidades que expresa la historia que voy a ilustrar, que a un estilo propio. Sin embargo, este último mes sí encuentro que he descubierto detalles que hacen único mi estilo: está repleto de simbolismos. Siempre que voy a ilustrar hago mucha investigación previa, ya sea leyendo u observando y recreando imágenes, lo cual por supuesto, también está acabando mi stock de bitácoras en casa. Teniendo tanta cantidad de información en la cabeza, me es muy difícil condensarla en un solo concepto (como muchos otros artistas a quienes admiro mucho) y precisamente por esa admiración que les tenía, sentía que mis ilustraciones no lograban eso que defino yo como el objetivo final de estas: comunicar, conectar, hablar con quién lo ve. 

Esta vez decidí abrazar lo que pensé que era una debilidad en mi tipo de dibujo y usar y sobreusar pequeños detalles en todos lados que hablen muchísimo, más que sólo la primera impresión. Siento que es como una imagen que tienes que sentarte largo rato a verla y encontrar significados en cada esquina. He estado experimentando mucho con el estilo Art Nouveau, el cual es uno de los movimientos artísticos del siglo XX que más me fascinan, y pienso que se adapta muy bien a esta intención de recargarlo de pequeñas pistas hacia el concepto principal de lo que quiero decir. 

¿Tiene influencia de la cultura japonesa?

Por supuesto. Comenzando con mis materiales y colores favoritos a usar, la tinta negra y el color rojo. Desde la universidad, el sentido de mis trabajos artísticos se enfocaron en encontrar esta identidad nikkei que no me era tan claro entonces como ahora. Sin ese tipo de experiencia creo que no podría llegar al punto en que estoy en mi vida. En la Facultad de Arte y Diseño, decidí especializarme en grabado, que de hecho es una técnica muy utilizada en las ilustraciones ukiyo-e japonesas. Mi estilo occidental peruano me permitió explorar este lado oriental mío, en la práctica misma. 

¿Cuándo estuviste en Japón?, ¿por motivo familiar o beca?

Tuve la oportunidad de ir a Tokio durante 2 semanas gracias a la beca Premio al Mérito 2da edición, auspiciada por el grupo Kyodai y el departamento de Crédito Educativo y Becas de la Asociación Peruano Japonesa. Fui acreedora de esta beca en el 2017 y viajé en enero del 2018. Toda mi estadía fue en Tokio, y aproveché para visitar todos los museos de arte que pude en ese tiempo. Definitivamente fue un cambio de paradigma radical para mí acerca de la esencia de estilo que poseen los japoneses. Tuve la gran oportunidad de estar por ejemplo en el Museo Nacional de Tokio, donde justo había una exposición muy detallada del arte japonés en diferentes expresiones gráficas, pero a través de la historia, y esto me dio un panorama general muy amplio de a lo que me estaba enfrentando. Y casi de coincidencia, días después llegué a otro museo donde se presentaba una muestra de arte contemporáneo japonés, mostrándome otra cara del Tokio moderno. Cómo artista, pienso que fue una experiencia muy enriquecedora; y sin embargo, al mismo tiempo familiar pero extraña. Es una sociedad a la que no pertenezco pero de alguna manera sí se relaciona conmigo. Así que abrió a lo mejor muchas más interrogantes de las que esperaba. Innegable decir que fue una experiencia increíble y con el orgullo de decir que fue a partir de mis propios méritos. No puedo más que estar muy muy agradecida con quienes lo hicieron posible. 

¿Cómo es la identidad nikkei?

Es una pregunta difícil, y es una que me hago casi todos los días. A partir de mis trabajos artísticos de la universidad he tratado siempre de dilucidar e ir entendiendo esta comunidad de la que no era muy consciente que pertenecía hasta hace unos años, y en definitiva, sigue siendo parte de mi investigación actual como tesista y artista plástica. Soy Hoshi 4ta generación del lado de mi madre, y me doy cuenta de las diferentes concepciones del término nikkei que tienen los de la 2da generación (no he llegado a conocer a ninguno de la 1era), los adultos de la 3ra como mi mamá, y mis contemporáneos, la mayoría 3ra o 4ta generación. Me da mucha curiosidad el cómo se desarrollará el concepto nikkei después de los próximos mestizajes a lo largo de los años, por tanto, a pesar de estas diferencias de conceptos entre generaciones, sí coincido en una que coinciden las otras dos: recordar de dónde venimos. Para mí es evidente que soy peruana hasta la médula, no comparto con Japón nada más que el recuerdo de mi mamá y mi obaachan y sé que esto será incluso más distante para las siguientes generaciones. Pero el recuerdo, de boca en boca, de imágenes y museos, de hacernos presentes, de hacernos acordar la importancia de las tradiciones... eso es lo que pienso yo mantendrá esta cultura viva.

¿Hay un antes y después del coronavirus?

Creo que, profesionalmente hablando, la cuarentena ha sido la pausa que necesitaba para mirarme a mí misma y pensar en lo que realmente quiero. Esto se ha sumado a no sólo la triste pérdida de familiares y amigos,  sino también a la preocupación general que se sentía (y se siente) en el ambiente. Salir adelante frente a la adversidad, a mi edad, de repente se siente muy palpable, y he tenido que tomar más responsabilidades familiares en casa para poder mantener el equilibrio. Esto pienso que me ha vuelto más independiente también, y de alguna manera abrazar la idea de que la distancia es relativa, y pedir ayuda de amigos que aunque no estén presentes físicamente, igual están para mí así como yo para ellos ha sido todo un aprendizaje y no ha sido fácil. 

¿Cómo ha sido tu mirada artística del coronavirus?

Cómo te mencionaba, el primer mes, la incertidumbre, no sólo mía sino la colectiva, era lo que más nos llenaba la cabeza. Dibujar me despeja mucho, me permite dormir, me permite estar en paz conmigo, pero sentía que faltaba algo más. El acostumbrarse a verse virtualmente, que a todo esto, sigo detestando, es muy agotador para mí, así como las redes. Mi necesidad de comunicarme me llevó a la oportunidad de encontrarme con un colectivo enorme de ilustradores peruanos con los  que  nos organizamos e hicimos una publicación virtual llamada "Distancia: los ilustradores tenemos algo que decir", y he encontrado muchas coincidencias preciosas e increíblemente empáticas hablando precisamente sobre esta situación sobre el coronavirus. Creo que personalmente suplió muy bien mi necesidad de comunicarme con los demás, y no necesariamente de la forma hablada o escrita, sino en mi propio lenguaje dibujado. 

¿Cómo lo has vivido el distanciamiento social de quedarse en casa?

Se han presentado dificultades inesperadas en situaciones cotidianas, tales como simplemente ir al banco o comprar víveres. Extraño especialmente a mi obaachan y a mi papá. Parece ridículo, mi obaachan vive a 10 cuadras de mi casa, pero como es una persona de riesgo, y con mucha pena debo decir que ya hemos perdido un familiar por Covid, sería una decisión muy egoísta de mi parte ir a verle. 

Por otro lado, creo que nunca había visto a mis hermanas tanto tiempo tan seguido desde que somos niñas jaja. Existen roces inevitablemente pero también creo que nos ha vuelto más unidas, algo bueno dentro de todo lo malo. 

¿Durante los últimos cinco meses has postergado o cancelado alguna exposición colectiva o individual?

Tenía una importante presentación del último libro que hice con la editorial Estruendomudo, llamado "Los Juguetes Perdidos De Hans Christian Andersen" para lo cual habíamos ya hecho muchos planes pero felizmente aún ninguna inversión. Este libro en particular ha sido un gran avance para mí como artista pues está compuesto completamente por mis ilustraciones además de los cuentos. Normalmente tengo proyectos más pequeños como un poco de diagramación, algunas hojas ilustradas, portadas o lettering.

A parte de eso, el financiamiento de un proyecto de revista en el que iba a trabajar cayó pues se enfocó en otras necesidades inmediatas por la pandemia, así que he de confesar que el primer mes de cuarentena fue muy complicado para mí.

La pausa más conflictiva para mí fue mi avance de tesis. Como explora una técnica experimental en el que necesito materiales muy específicos del taller, no puedo avanzar desde acá. Terminar mi tesis de licenciatura es una meta que tengo  entre ceja y ceja, pero por mi forma de trabajar no puedo escribir hasta que no lo haya experimentado físicamente, con mis manos, lo cual lo hace muy frustrante. 

Finaliza la cuarentena, ¿vuelves a trabajar?, ¿continuarás con las ilustraciones?

No he parado de trabajar ni pienso hacerlo en definitiva. Se viene además un evento importantísimo, la versión virtual de la conocida Feria del Libro de Lima. Agosto, setiembre y octubre siempre son meses de mucho ajetreo, pues es el espacio perfecto para las editoriales de exponerse, y por supuesto para mí también. Igual, como a todos, se nos han caído muchos proyectos y es inevitable notar la escasez de trabajo, así que es el peor momento para rendirse  y preciso para ponerse creativo para lograr nuevos espacios de ingresos económicos. Tengo muchos amigos artistas que han tenido que evolucionar por pura necesidad, así que aunque difícil, para muchos es un buen cambio. 

¿Cuáles son tus proyectos inmediatos?

Tengo 1 libro pendiente con una editorial y otro en negociaciones, que con suerte saldrá. Aprovecharé este tiempo al máximo para poder crear dibujos de calidad y mejorar como artista, así como potenciar mis redes, por más vergüenza que me dé hacerlo jaja. Si bien no continúo con ese reto de dibujar acerca de la cuarentena, muy aparte, fuera de redes, estoy entrenando mi mano: es decir, recrear imágenes que no me son comunes para que esta se acostumbre. En este caso particular he decidido elegir la estética manga, la cual admiro muchísimo, quizá por este lado oriental que también tengo. Quiero que mi mano se vuelva más intuitiva cada vez, que cosas sencillas pueda resolverlas con rapidez y poderme concentrar con mayor facilidad al concepto principal del dibujo. Volverlas más dinámicas o expresivas, e inevitablemente la mejor manera de lograrlo es practicando todos los días. Mínimo 1 o 2 horas diarias me dedico estrictamente a dibujar y recrear otras imágenes de artistas que admiro, todo para comprender mejor proporciones, composiciones y la esencia en las ilustraciones japonesas. He llegado a un extremo tonto de tener que usar muñequera todos los días porque me he "lesionado" por dibujar tanto jaja. 

¿Tus sugerencias para evitar el contagio de coronavirus?

Salir de casa lo menos posible. Para mi área de trabajo, el conseguir nuevos materiales es indispensable, así como entregar libros vendidos y entregar ilustraciones particulares pendientes. En general mi tipo de trabajo es en solitario, así que si bien mi casa no está equipada para ser un estudio artístico, estoy agradecida de no tener la necesidad de salir a otro lado a trabajar, y trataré de confiar lo más posible en el delivery y las reuniones virtuales. Mi taller tendrá que esperar un tiempo, a pesar que le extraño tanto. 

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