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Los uigur, una etnia china perseguida y encarcelada en campos de concentración
viernes, 22 de enero de 2021 | 4:57 PM
Los uigur, una etnia china perseguida y encarcelada en campos de concentración
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Por: Milagros Tsukayama

El pasado 13 de enero, el gobierno de los Estados Unidos anunció que prohibirá el ingreso de productos de algodón y tomates que han sido cultivados o procesados en la provincia china de Xinjiang, que incluye ropa, textiles, semillas de tomate, tomates en conserva y salsa de tomate. Esto ocurre a una semana de la salida del presidente Donald Trump de la Casa Blanca y es una de las últimas medidas que ha tomado su gobierno contra China y el presunto uso de mano de obra forzada en Xinjiang.

¿Por qué Xinjiang? 

Xinjiang es una provincia autónoma de China y es la más grande del país. Concentra el 70% y 85% de la producción nacional de tomate y algodón de China, respectivamente. Produce la quinta parte del algodón y la cuarta parte del ketchup de todo el mundo. Pero Xinjiang está en el ojo internacional por sus “campos de reeducación” diseñados para la etnia uigur. 

Uigur, la minoría que es mayoría

China es un crisol de 56 etnias y la etnia han representa al 91.6% de la población nacional, cuyo fenotipo (rasgos faciales) consideramos como propiamente chino. El resto de etnias está considerado como minorías étnicas y entre ellas está la etnia uigur. En todo el mundo, existen unos veinte millones de uigures. Fuera de China, los uigures están en Kazajistán, Kirguistán y Uzbekistán, pero también viven como exiliados en países como Estados Unidos, Alemania, Canadá, Turquía y Suecia. Pero el mayor número de uigures se concentra en Xinjiang, en donde viven unos ocho millones y son la población mayoritaria. 

Origen uigur

Los uigur son conocidos como los chinos musulmanes, porque profesan el Islam. Físicamente, se parecen más a un turco que a un chino han. Su idioma se basa en el árabe y no en el chino. Tanto étnica como culturalmente, los uigures se identifican más con los países de Asia Central. 

La etnia uigur fue un kanato (imperio) que existió entre los siglos VIII y IX y ocupó territorios que ahora conocemos como Mongolia, Kazajistán, Kirguistán y el oeste de China. En 1644, China tomó control de los territorios uigures y los anexó a su imperio. En 1933, los uigures consiguieron su independencia y crearon la Primera República del Turkestán Oriental, pero apenas duró un año. El segundo y último intento independentista fue en 1944, cuando crearon la Segunda República del Turkestán Oriental, pero China lo anexó a su territorio de manera definitiva en 1949. Desde entonces, el gobierno chino ha ejercido control sobre los uigures, en un afán de anular su identidad cultural y religiosa. Promovió la inmigración masiva de chinos han a Xinjiang para convertir a los uigures en minoría en su propia tierra. Solo en Xinjiang, además del Tíbet, la etnia han no era mayoría.

Persecución a la etnia uigur

Aunque el gobierno afirme que respeta la libertad de culto y diversidad étnica en China, las evidencias confirmarían lo contrario. Según nota del diario La Razón de España, en Xinjiang se han destruido mezquitas, se han colgado retratos del presidente chino Xi Jimping en el interior de las mezquitas, se ha prohibido el uso de velo entre las mujeres y el uso de barba entre los hombres. También se ha vetado la venta de alimentos de origen árabe en los comercios. Por otro lado, diversos medios internacionales afirman que el gobierno chino habría exigido a Turquía la extradición de uigures a cambio de vacunas contra el Covid-19. El diario La Razón recoge un dato de Business Insider, que aumentaría la suspicacia de Occidente. En el 2017, el 21% de las detenciones que se realizaron en el territorio chino fueron en Xinjiang, aun cuando su población representa apenas el 2% del total nacional.

“Centros de reeducación”

El gobierno chino los llama centros de reeducación, pero para el resto del mundo son campos de concentración. Imágenes satelitales que muestran a centros rodeados con altos muros, alambres de púas y torres de vigilancia, así como documentos clandestinos y testimonios de exinternos que ahora viven en el extranjero, confirmarían su real función. 

En estos centros, los uigures aprenden el idioma chino y reciben capacitación laboral, según el gobierno, pero también son obligados a cantar el himno nacional de China todos los días, a comer cerdo (alimento prohibido por el Islam), a venerar como un dios al presidente chino y todo lo que sea necesario para cambiar sus “pensamientos religiosos extremistas”. No todos los “estudiantes”, como así son llamados por el gobierno, se “gradúan”. Muchos de estos prisioneros no vuelven a casa y su familia no vuelve a saber de ellos, como el caso del modelo uigur Merdan Ghappar.

El portal de noticias de la BBC compartió un documento que enumera los “delitos” por los que un uigur entra a estos centros de reeducación. Menciona por ejemplo el caso de una mujer que fue internada tras conocerse que usó velo unos años atrás y el de  un hombre que fue sentenciado a 5 años por tener barba espesa y organizar un grupo de estudios religiosos. A otro le dieron 10 años por “almacenar imágenes traicioneras en su teléfono” y a un joven de 28 “lo pusieron en reeducación” por haber hecho click desde su celular a un enlace que lo redirigió involuntariamente a un sitio web extranjero. Por sacar un pasaporte, por tener demasiados hijos (una decisión contraria a las leyes de planificación familiar de China) o hasta por lo que piensa o hace otro miembro de la familia, un uigur puede ser “puesto en reeducación”. Hay cámaras de vigilancia en todo Xinjiang y spywares que rastrean el celular de los ciudadanos uigures. 

Según la ONU (Organización de las Naciones Unidas), más de un millón de uigures en China están retenidos en estos campos de reeducación, un eufemismo para lo que realmente ocurre en su interior. Se denuncian torturas, abusos, encadenamientos, “lavados de cerebro”, esterilizaciones a las mujeres y trabajos forzados, en donde las minorías étnicas son obligadas a trabajar en fábricas. El gobierno niega estas acusaciones y señala que los centros son “escuelas de formación profesional” y que las fábricas son parte de un esquema masivo y voluntario de “alivio de la pobreza”, añade el portal de la BBC.

Según el Instituto Australiano de Política Estratégica (ASPI), más de 80 000 uigures fueron enviados desde Xinjiang para trabajar en fábricas en toda China, entre el 2017 y 2019, y se dice que algunos fueron enviados directamente desde estos centros de reeducación. Las fábricas aseguraron ser parte de la cadena de suministro de 83 marcas mundialmente conocidas, como Nike, Apple y Dell.     

Se dice que las víctimas no hablan por miedo y los documentales que denuncian a estos centros se pierden en la jungla del YouTube. Con el anuncio del reciente bloqueo, los Estados Unidos no solo reavivaría la tensión que tiene con China, sino también la injusticia contra una etnia.

FUENTES: La Razón, BBC, The Washington Post.

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