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64 Años: diario de Bandera de la Colectividad Nikkei

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Okinawa, Nakagusuku, becas y más
viernes, 21 de febrero de 2014 | 6:32 PM
Okinawa, Nakagusuku, becas y más
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Por Ángel Shirota

Un inusual día de agosto en Ate, el sol resplandeció, tañían los ia sasa, ia sasa, mientras una voz femenina se amalgamaba con encanto a la melodía, mi corazón latía con insistencia. Ingresando a la antesala del auditorio de AOP, recibí saludos, abrazos, como si fuese un amigo, pero yo sólo conocía a mis acompañantes. La sala era un mar de sonrisas, se respiraba sencillez, lejos de cualquier formalidad. ¡Por favor, asiento, quédese un rato!, me dijeron. Han pasado más de diez años desde el encuentro compartiendo y viviendo a plenitud nuestros sentimientos uchinanchu.

Del mismo modo una década después en la beca de Nakagusuku Son compartimos aquellos sentimientos. En todo momento nos hicieron sentir en familia. Con nuestros compañeros kenshusei, quienes a pesar de provenir de variados países nos unían el mismo kimochi. Ese es el encanto de Okinawa, esa es la magia de Nakagusuku.

Okinawa en extensión es pequeña, eso sí, de gran belleza, sufre de calor extremo, los vientos a veces golpean fuerte, el hábitat es fiero pero el okinawense, lo superó y se asoció a la naturaleza y la hizo su aliada. Desarrollando una cultura única en armonía con el ambiente. El pueblo uchinanchu es perseverante, pues ha resistido a todo. No exagerado decirlo, siempre ha salido adelante, imaginemos a nuestros abuelos labrando la tierra en esas condiciones.

Sus esfuerzos jamás amargaron su corazón, sus almas se ennoblecieron y pasaron las pruebas más duras como la guerra y su secuela: el olvido. Sólo en Nakagusuku fallecieron 5000 personas, la mitad de su población.

Curaron sus heridas, extirparon el odio de sus corazones buscando en el arte un bálsamo para su dolor. Cada golpe, cada revés, era mitigado sonriendo, cantando, danzando; tratando de ser feliz ante lo adverso. Sin venganza, sin lamentos, pues mañana sería un día mejor, siempre dando gracias por un día de existencia. En compañía de sus tradiciones, recorrieron el océano en búsqueda de fortuna y la conquistaron.

Desde la brevedad de mi primer viaje, mi corazón decidió habitar en Okinawa. Unos pocos días bastaron para querer a la isla. Mi maravillosa familia paterna me mostró lo turístico cuyos paisajes me cautivaron. Pero tenía más inquietudes, soñaba con fervor vivir como okinawense, conocer a fondo la cultura para comprender nuestra esencia, peregrinar por la historia que amo, comprender el ¿por qué? y el ¿cómo? de nuestra identidad.

He vivido, he aprendido y he comprendido, gracias a la beca de Nakagusuku, estuve en los lugares donde mi imaginación habitaba. Encontré respuestas a mis inquietudes, marcando un nuevo inicio, esta experiencia me reveló la amplitud de la cultura okinawense. Cada persona, cada familia, cada barrio, cada objeto posee una historia o un valor por revelar. Ahora mi deseo es seguir aprendiendo, compartiendo y sólo le pido a la vida seguir teniendo la oportunidad de hacerlo.

Esta experiencia me brindó, el orgullo de apreciarnos como una de las comunidades okinawenses más organizas das cuya labor es muy reconocida. La tarea sigue, desde mi humilde punto de vista, hay mucho por hacer, debemos seguir trabajando para las próximas generaciones, desarrollar proyectos educativos, culturales de largo aliento e integrales.

En la actualidad, producto de las becas, los semilleros institucionales (Fujinkai okinwense, AOP, Shi, Cho, Son o entidades como Hasai Uchina), la demanda de la juventud por el arte okinawense crece, pasamos a una nueva etapa donde requerimos, escuelas y profesores con metodología para elevar los niveles de aprendizaje.

Diversificar nuestra oferta con nuevas manifestaciones artísticas de Okinawa. Cultivemos nuestro idioma, el uchinaguchi. Formalizar nuestro entusiasmo para hacer nuestro esfuerzo permanente.

Estudiar y compendiar nuestra historia para entendernos mejor, legándolo hacia el futuro. La actualidad nos dice que es necesaria una entidad de cultural okinawense como respaldo o complemento a AOP.

Es considerable lo desarrollado, pero aún mayor es el reto como la oportunidad de preservar nuestra identidad y proyectarla a un futuro brillante para beneficio de nuestra colectividad nikkei.

Es el momento de construir el futuro con el esfuerzo de todos.

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